José Pérez-Guerra
Lunes, 15 de julio de 2013
Sigue el ‘culebron’ veraniego

Catherine Hutin, hijastra de Picasso, declara que siguen las investigaciones sobre los ‘picassos’ que le robaron

[Img #14601]Del domicilio, en París, de Cathertine Hutin-Blay, hija de Jacqueline Roque, última mujer de Pablo Picasso, personal de confianza dedicado a cuidar el inmueble fue llevándose obras del maestro malagueño que se guardaban en sus correspondientes carpetas, buena parte de ellas litografías no siempre firmadas. El robo se descubrió en 2011, cuando Picasso Administración, la empresa familiar que controla el legado de Pablo Picasso,  advierte de que en la galería Belle et Belle, de París, se vendías dibujos y grabados del pintor que, en los archivos de esta empresa patrimonial, figuraban con perteneciente a la herencia de Jacqueline Roque, que ella conservaba desde que ésta se suicidase en Mougins, en octubre de 1986, a los 13 años de la muerte de Picasso.

Fue entonces cuando Catherine, hija de Jacqueline y de su primer marido, un ingeniero llamado Andre Hutin, examina su patrimonio y nota que le faltan 407 piezas. Y la policía se puso en acción, trabajo que aún sigue en curso. Pero el robo vuelve al mundo de la información tras la entrevista concedida por Catherine Hutin-Bay al diario ‘Le Parisien’, originando una especie de ‘culebrón’ de verano. En el mundo de Pablo Picasso sus relaciones sentimentales -Olga Koklova, Marie Thérèse, Dora Maar, François Gilot, Jacqueline Roque- forman parte de su biografía. Y también el triste final de Jacqueline Roque, que demostró un buen entendimiento con España, donando, incluso, obras al Museo Picasso de Barcelona. Con la ‘guinda’ del domicilio de la señora Hutin-Bay que, tras la muerte de su madre se trasladó a París, teniendo por vecina a Sylvie Baltasar-Eon, hija de Aimé Maeght, importante marchante de arte, que le recomendó para su servicio a hombres de confianza que, por tener, tenían hasta las llaves de la mansión.

Las obras de Picasso, aunque fueran menores y seriedas, tenían gran valor en el mercado, por lo que fueron llevándose aquello que era fácil ocultar y difícil de echar de menos… Pero al venderse, se descubrió el ‘negocio’, y se localizaron a los avispados proveedores de las obras. Desde hace año y medio la policía trabaja para recuperar los bienes sustraídos, y esa es la única noticia. El ‘culebrón’, con Picasso y sus circunstancias -amores y desamores- siempre tiene prensas, y más en verano.

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