José Pérez-Guerra
Jueves, 19 de septiembre de 2013

Por la senda federal sólo se llega, en España, a un conglomerado taifa

[Img #15174]En un debate-coloquio, organizado por “El confidencial’, entre Manuel Chávez, ex presidente del PSOE y del Gobierno Andaluz, y el primer secretario del Partido Socialista Catalán, Pere Navarro, sobre una nueva articulación de España, cuando aquel dijo que en el federalismo está ‘el alma’ del partido, uno de los asistente, José Luis Corcuera, que fue ministro del Interior en un gobierno de Felipe González, intervino para puntualizar: ‘Convendría que mi partido supiera qué es España’; y refiriéndose al federalismo señaló que ‘Estado federal es una palabra inventada para salir de un atolladero que nosotros nos hemos inventado’. Una España federal que Alfredo Pérez Rubalcaba defiende como solución al problema creado por los nacionalismos, y que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, pide que la explique. Porque somos muchos los que creemos que por esa senda, la federal, se llegaría a un conglomerado taifa. Y no hay más que detenerse ante la deriva de las Comunidades Autónomas, primando las diferencias, para percatarse a donde se llegaría con una autonomía mayor, de estados o naciones federadas, para vislumbrar los resultados.

En el coloquio intervino Valeriano Gómez, ex ministro de Trabajo (del paro) con el presidente Rodríguez Zapatero, señalando que ‘es inútil a estas alturas de la historia democrática de nuestras sociedades discutir sobre este asunto. El Estado federal es perfectamente posible y garantiza la cohesión’, y como ejemplo puso a Estados Unidos, la República Federal de Alemania y Canadá. Lo que pasa es que Valeriano Gómez ignora que esas naciones partieron de la diversidad para, federándose, unirse, al igual que ocurrió, por ejemplo, con los cantones Helvéticos que formaron Suiza. En Estados Unidos sus habitantes son estadounidenses; en Alemania son alemanes… pero en España, con una federación, no habría españoles, sino catalanes, vascos, gallegos, andaluces, canarios… y tendríamos que ser políglotas para entendernos porque al idioma español, que por común une, se le prohibiría en una buena parte de ese hipotético Estado Federal Español, multándose por rotular un comercio o ignorándose en los distintos escalones de la enseñanza.

Nuestra experiencia federal llega con la I República proclamada el 2 de febrero de 1873, que estuvo presidida sucesivamente por los catalanes Estanislao Figueras y Pi i Margall, momento que aprovecharon los federalistas de Cataluña para intentar, por dos veces, establecer un Estado catalán, cosa que no lograron por estimarse que traspasaban los límites. Meses después, copiando la experiencia suiza, se establece el llamado cantonalismo, caricatura del federalismo al concebir el Estado como un rimero de soberanías territoriales independientes, un localismo irracional que tuvo especial asentamiento en Murcia (Cantón de Cartagena) y en Andalucía; cuando los cantones se declaraban la guerra… una República que por suerte duró escasamente un año, porque hasta, en su corto espacio de tiempo, encendió una nueva Guerra Carlista, cuando el Carlismo ya era recuerdo amargo.

Pero el socialismo que tiene sus raíces en aquel esperpento, ha hecho del federalismo, ‘dogma’, como ha recordado Manuel Chaves. Por eso, al establecerse la II República impulsa unas autonomías llamadas históricas -Cataluña, País Vasco, Galicia y Andalucía- como germen de una especie de repúblicas soviéticas españolas. En Cataluña lo primero que hace el Gobierno de la Generalitat –que es el primero que ha tenido Cataluña a lo largo de toda su historia- es declarar la independencia, aprovechando el momento de la Revolución de Asturias. No lo logró, pero ese federalismo progresista (que intentaba imitar el progreso (¿?) de la URSS), dejó sus huellas, y de ellas vienen los lodos que ahora alimentan nacionalismos separatistas.

Aquí, en España, con su largo recorrido histórico, un socialismo que solo tiene sentido si agrupa la diversidad para conseguir la igualdad, se aferra a un federalismo de importación tendente a desmembrar el cuerpo nacional. Y es que el Partido Socialista Obrero Español, escasamente Obrero, y poco Español por lo que se ve, suma torpezas que acaban en tragedia.

InfoENPUNTO • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2019 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress