Sábado, 26 de octubre de 2013
Ante el 25 aniversario de la muerte de Salvador Dalí

España, según su testamento, fue la heredera universal de todos sus bienes patrimoniales

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[Img #15620]El 23 de enero de 1989 murió en Figueras (Gerona), su ciudad natal, el pintor Salvador Dalí uno de los genios del siglo XX a escala universal. Y en su testamento firmado ante el notario José Mª Foncillas hace ahora 31 años, ‘instituye heredero universal y libre de todos sus bienes, derechos y creaciones artísticas, al Estado español, con el fervoroso encargo de conservar, divulgar y proteger sus obras de arte’.

La herencia de Dalí levantó una amplia polvareda en los medios políticos de Cataluña. Jordi Pujol declaró: ‘Nos sentimos engañados pero no sabemos por quien’. El consejero de Cultura de la Generalitat, Joan Guitart no dudó en manifestar ‘su tristeza y decepción, porque todos esperábamos otra cosa’. Y el ex consejero de Cultura Max Cahner García dio la campanada acusando al Estado ‘como si fuese una fuerza de ocupación’; e incluso fue más allá al poner en entredicho la capacidad intelectual del artista: ‘Dalí sabía lo que hacía, es decir, podía mantener una conversación normal durante un cuarto de hora, aunque pusilánime era incapaz de hacer nada sin ayuda, estaba sujeto a todo tipo de presiones y coacciones’. Casi como decir que Dalí era débil y hasta tonto.

Pero no todos desentonaron en la Cataluña oficial, porque el alcalde de Figueras, el convergente Mariá Lorca, al señalar que esperaba una distribución coherente con la voluntad del artista que siempre deseó convertir su ciudad ‘en meca cultural y museística de España y del mundo’, destacó la españolidad de Dalí, quien declaraba ‘que su obra pictórica había sido destinada a esta querida Patria, que es España… yo siempre he pintado para el pueblo español, para el cielo ampurdanés y para los príncipes…’.

Dalí nunca se sintió nacionalista. En un anterior testamento, de 1980, dejaba sus bienes al Estado español y a la Generalitat, a partes iguales. Pero tras la muerte de Gala en Port Lligat el 10 de junio de 1982, Salvador Dalí lo anula mesas después al firmar un testamento definitivo, que es tanto como desheredar a la Generalitat de Cataluña, presidida ya por Jordi Pujol; perseverando en esta última decisión porque aún le quedaban mas de 7 años de vida. Y nosotros preguntamos: ¿Cuál sería el destino de las obras de Salvador Dalí si el sueño de los independentistas catalanes se hiciese realidad?.

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