Miércoles, 4 de diciembre de 2013
Castellón. Hasta el 6 de enero de 2014

El alrededor de Eustaquio Segrelles en la galería Benitez y Barbero

[Img #16048]Lleva casi 57 años pintando el paisaje de su tierra valenciana con esa concepción lumínica que iluminara a grandes maestros del impresionismo del que Eustaquio Segrelles se siente heredero, en especial de Joaquín Sorolla; cuadros en los que formas y color recrean improntas de marinas o mundo rural; la Albufera y los naranjos; cuadros que presenta en la galería Benitez y Navarro.

Eustaquio Segrelles (Albaida, 1936) es un profesional con largo itinerario que ha ido produciendo una narrativa salpicada por la mar mediterránea. Es un dibujante que describe minuciosamente el texto, y un pintor que aplica las texturas precisas para que el encuadre se pueble de formas e imágenes, a veces hasta una docena de imágenes respetando escrupulosamente las leyes de perspectivas sin que la composición resulte pesada. ‘Sigo la pintura impresionista porque creo que como pasa con el buen orador, que con pocas palabras lo dice todo, el mérito del Impresionismo es que en menos pinceladas das mucho’, apunta el artista que, desde su estudio de Picassent, a sólo tres kilómetros de la Albufera, sigue pintando jornada tras jornada.

Su obra se ha presentado en numerosos espacios expositivos de toda España y también de países extranjeros. Representa un continuismo de una escuela que aún ofrece muchos alicientes, Martínez Cubells, Sorolla, Benlliure, Navarro… Y Eustaquio Segrelles que expone obra reciente en la galería Benitez y Barbero, de Castellón, hasta el 6 de enero de 2014.

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