Viernes, 12 de febrero de 2010
Valladolid. En la Sala de Exposiciones de San Benito

“Private Eyes. Fotografías de la Colección Laurence Miller”

[Img #1942]La Sala Municipal de Exposiciones de San Benito de Valladolid, presenta desde el 4 de febrero al 14 de marzo, la exposición Private Eyes. Fotografías de la Colección Laurence Miller”, una muestra que reúne algunas de las piezas más representativas de la fotografía internacional, con un enfoque particular en la fotografía norteamericana. Las 70 imágenes de esta colección de Laurence Miller, supone un repaso por la historia de la fotografía desde los inicios del siglo XX hasta hoy.

Artistas como Diane Arbus, Aaron Siskind, Ray K. Metzker, Helen Levitt, Lee Friedlander y Harry Callahan, forman parte no solamente de la colección privada del coleccionista, sino también de su propia biografía: Miller ha tenido la suerte de haber establecido con la mayoría de ellos una intensa y fructífera relación personal. Por este motivo, él mismo define su colección como una “autobiografía no autorizada”. Su interés por coleccionar la obra de artistas poco conocidos en su momento, guiándose únicamente por su gusto y su intuición, le han permitido atesorar, después de más de 30 años, una colección original con piezas que en muchos casos son grandes clásicos de la fotografía.

El título de la exposición hace referencia a la mirada de un tipo de fotógrafo que el propio Miller describe como “un artista dedicado a la búsqueda constante del significado y el placer, que dedica la mayor parte del día a trabajar en privado y a quien no le importa (ni necesita) la fama, el reconocimiento o las recompensas económicas”.

“Los años 70 fueron estupendos para la fotografía (…). Las fotografías las realizaban profesionales que estaban orgullosos de serlo, los conservadores eran especialistas en historia de la fotografía y tenían conocimientos suficientes sobre arte en general, y los escasos coleccionistas estaban maravillados con este medio mágico que parecía tan fresco y joven”. Así cuenta Miller cómo empezó a coleccionar fotografía: lo hizo porque era un medio nuevo, con muchas posibilidades, totalmente abierto a la creación y asequible económicamente. No era, sin embargo, algo exento de riesgo: apostar por un artista desconocido fue, y sigue siendo, toda una declaración de intenciones para este coleccionista y galerista neoyorkino, cuya colección está enteramente dedicada a este medio.

Laurence Miller empezó su contacto con la fotografía a través de la galería Light de Nueva York, a la que se incorporó en 1974; allí exponían la mayoría de artistas con quienes Miller estableció pronto una relación cordial y cercana: Callahan, Siskind, Thomas Barrow… Sin embargo, su gusto cambió cuando decidió dejar esta galería y abrir la suya propia: a partir de este momento decidió apostar por artistas cuya obra estaba por entonces poco conocida, hecho que a él le permitía elegir las mejores imágenes. La idea que predominaba a la hora de elegir era siempre la misma: la energía. “Quiero la misma energía que se puede apreciar en un excelente lienzo de Bonnard, Severini o De Kooning, o incluso de Picasso o de Matisse, y la energía intelectual de un Sol LeWitt. Metzker la tiene, Callahan a veces y Peter Keetman también; Michael Spano y Lee Friedlander también la tienen”, afirma.

Precisamente de Lee Friedlander es una de las imágenes más representativas de la exposición: la fotografía Galax, Virginia, de 1962, muestra la habitación de un motel en la que destaca una televisión encendida. Friedlander, conocido sobre todo por sus instantáneas urbanas en blanco y negro, que realizan a modo de documental una radiografía de la América de los años 60 y 70, es uno de los fotógrafos más admirados por Miller, y esta fotografía es una de sus favoritas. Otra de sus fotografías preferidas corresponde a Brassaï: se trata de Monastic Brothel, una imagen de los años 30 del siglo pasado que muestra el interior de un burdel parisino dominada por la luz de cuatro bombillas, la geometría del suelo y los arcos de la pared: define lo que Miller admira en una fotografía, la “combinación exagerada de formas abstractas” y es, según él, una de las imágenes más enérgicas de su colección.

Las imágenes seleccionadas para esta exposición son, en la mayoría de los casos, clásicos en blanco y negro de la fotografía. Por ejemplo, la fotografía de Helen Levitt New York City (Kids with masks), una imagen de 1939 que representa tres niños en una escalera con máscaras de cartón: Levitt se sintió muy atraída por los niños, por los retratos de gente anónima en las calles de Nueva York, y ésta es una de sus imágenes más representativas. Sin embargo, también hay otras fotografías que estallan de color, como en los retratos de gente anónima de la calle de Bruce Wrighton.

Fotógrafos en la exposición: Diane Arbus, Thomas Barrow, G.B. Biggs, Brassaï, Gary Brotmeyer, Harry Callahan, Joan Colom, Lee Friedlander, Emmet Gowin, Charles Harbutt, Fred Herzog, Fan Ho, DoDo Jin Ming, Peter Keetman, Les Krims, David Levinthal, Helen Levitt, Julie Mack, Ray K. Metzker, Duane Michals, Mole & Thomas, Daido Moriyama, Movietone, Eadweard Muybridge, Toni Schneiders, Aaron Siskind, Michael Spano, Val Telberg, Nan-Kuang Teng, Shoji Ueda, Jerry Uelsmann, Burk Uzzle, Weegee, Bruce Wrighton.
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