José Pérez-Guerra
Jueves, 20 de febrero de 2014

Contra viento y marea, Cataluña quiere quedarse con parte del patrimonio histórico de Aragón

[Img #16845]El Gobierno de Aragón ha presentado formalmente una demanda al Museo Nacional de Arte de Cataluña, exigiendo la devolución de las pinturas murales que fueron arrancadas de los muros del Monasterio de Sijena (Huesca), reclamación que coincide en el tiempo con la decisión de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo, de no admitir a trámite el recurso de casación del Consorcio del Museo de Lérida contra la sentencia del Tribunal de Justicia de Aragón que daba validez jurídica a la catalogación del frontal de la Colegiata de Santa María de Berbegal (Huesca), del siglo XIII, hecha por el Gobierno aragonés como bien cultural, por lo que se espera se inicien los trámites de devolución de esta obra excepcional retenida en el Museo Diocesano de Lérida, donde hay un centenar de piezas que se llevaron cuando las iglesias de la Franja pertenecían a aquella diócesis y siguen allí a pesar de que la Signatura Apostólica del Vaticano haya pedido que vuelvan a sus lugares de origen.

El Monasterio de Sijena, monumento nacional desde 1923, fue saqueado e incendiado por milicianos de la República en 1936, perdiéndose un valioso patrimonio. Tras la guerra civil, en 1961, gobernando Franco, los murales que quedaron fueron arrancados y trasladados al Museo Nacional de Arte de Cataluña, en Barcelona, donde continúan sin más título que el ‘ordeno y mando’ de una dictadura. Por eso el Gobierno de Aragón, al defender el patrimonio histórico y artístico del territorio autonómico, pide la devolución. El MNAC alega tenerlos en ‘depósito’, pero ¿qué propietario legal los ha depositado allí?. Su legitimidad la ostenta la congregación de monjas de San Juan de Jerusalén, y esta reclama sean reintegradas a Sigena.

El centenar de obras que el Museo Diocesano de Lérida retiene forman parte de ‘la compra’ realizada por el obispo Messeguer i Costa (1890-1905) que adquirió con dinero que no era suyo, aportado a las iglesias para obras necesarias en diversos templos exigiendo como contrapartida la pieza que más le interesaba para llevársela a Lérida. La forma en que fueron adquiridas sonroja a cualquiera. Como botón de muestra citamos la escultura de la Virgen de Zaidin, del periodo Medieval, que este obispo se llevó por las 750 pesetas que costaba la restauración del campanario de la iglesia… En el archivo del Museo Diocesano de Lérida se conserva el recibo de compraventa de la imagen, operación muy mercantil que sonroja al pensar en los feligreses despojados de su historia por un avispado monseñor.

El historiador Domingo Buesa escribe que el obispo Messeguer ‘solía ofrecer alguna compensación económica en lugares donde encontraba resistencia para llevarse las obras’. ¿Y hablan de propiedad los que se quedan con los patrimonios históricos ajenos de ésta manera?. En Cataluña hay mucho aragonés; desde San Jorge a la bandera, que es en origen concesión papal al reino… Y los museos. Entre las muchas obras que podríamos citar, en el MNAC se conservan: ‘San Vicente’ y ‘San Lorenzo’, siglo XV, procedentes de la catedral de Huesca; imágenes ‘Cristo Juez’ y ‘Virgen’ (siglo XIV) de retablos de Albalate de Cinca (Huesca); frontales de altares, siglo XIII, de Chías y Gésera (Huesca); pintura ‘Jesús entre los doctores’, siglo XVI, del Monasterio de Sigena en Villanueva (Huesca) o ‘El Calvario’ obra de Juan de la Abadía el Viejo, final del siglo XV, de la Iglesia de la Magdalena, de Huesca… y muchas más.

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