Sábado, 27 de febrero de 2010
En el Centro Cultural La Nau de la Universidad de Valencia

Después de la alambrada. El arte español en el exilio 1939-1960

[Img #2037]“Después de la alambrada. El arte español en el exilio 1939-1960” es el título de la exposición producida por la Universitat de València, patrocinada por Bancaja, y en la que también participa la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales (SECC) y la Universidad de Zaragoza, que analiza por primera vez en profundidad los distintos exilios geográficos, sociológicos, ideológicos y estéticos que desgarraron e impregnaron el arte español del siglo XX.

La exposición reúne en el Centro Cultural La Nau de la Universidad de Valencia, hasta el 25 de abril, casi doscientas piezas de medio centenar de artistas que evidencian la importancia de la cultura artística del exilio y su aportación fecunda a las nuevas tierras de acogida. La muestra, comisariada por Jaime Brihuega, también ahonda en las claves temáticas y formales del imaginario artístico del exilio, así como en los elementos que asociaron o disociaron el arte producido antes y después de la contienda fratricida.

Como tantos otros aspectos de la vida en nuestro país, el arte español del siglo XX quedó violentamente fracturado por el conflicto bélico de 1936, “partiéndose en dos hemisferios cronológicos claramente diferenciados y separados por la guerra civil. Los efectos de tal corte se acrecentaron más aún, si cabe, como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial. Con ella se perturbó también el hilo conductor de la cultura artística internacional y se congeló momentáneamente el marco de referencias que había venido presidiendo la modernización de la cultura artística española durante todo el primer tercio de siglo. El aislamiento internacional de la España de la Autarquía terminó de sellar con rigor el muro de esta frontera del tiempo histórico. En medio de tales circunstancias, tras la victoria de los sublevados, muchos españoles fieles a la República se vieron forzados a abandonar el territorio nacional. Entre ellos un buen número de artistas que, por razones políticas o de asfixia cultural, debieron exiliarse y se dispersaron por varios rincones del planeta”.

El espacio cronológico que plantea la exposición va de 1939 a 1960, dos hitos claros en el proceso evolutivo del arte español. La primera fecha marca el final de la guerra civil y el comienzo del exilio mientras que la segunda señala el inicio de modernización que comenzó a manifestar el arte en la España gobernada por Franco. Sobre este segmento histórico se despliega una reflexión estética e ideológica acerca del arte del exilio español en su conjunto, abordando la naturaleza de las t r a n s f o r m a c i o n e s experimentadas por los lenguajes visuales que los artistas transterrados llevaban como equipaje al abandonar España y ahondando en la tensión que se produjo entre la “persistencia (o desvanecimiento)” de la memoria del origen y su “metamorfosis” a partir de la irrupción del nuevo paisaje histórico, cultural y estético que supusieron los nuevos contextos.

Las casi doscientas piezas reunidas en la exposición han sido cedidas por más de 70 colecciones públicas y privadas de dentro y fuera de nuestras fronteras. Según los responsables de la muestra, “la restricción en el número de artistas representados obedece a la intención de huir de la minuciosidad erudita por lo que se ha seleccionado al medio centenar de nombres historiográficamente más consolidados”. Las obras se han agrupado en torno a los dos grandes territorios geográficos sobre los que se diseminó el exilio artístico español: América y Europa. Entre las obras expuestas, algunas vienen por primera vez a España, como la de Remedios Varo (El Tiforal 1947), Moreno Villa (Nocturno, 1950-1952), Manuela Ballester (Retrato de Totli, 1949), Elvira Gascón (Las tres Gracias c. 1957) y Martín Durbán (Maternidad, 1943), entre otros.
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