José Pérez-Guerra
Viernes, 18 de abril de 2014

Hispania, como hace 13 siglos, objetivo del Islam

[Img #17509]En la segunda mitad del siglo VII se abre en Hispania una profunda crisis social y económica que llevó a la miseria a una parte sustancial de la población, dominada por clanes bien instalados, hasta el punto que la moneda, los valiosos tridentes de oro, eran acuñados en plata con baño dorado. Poco años antes de este desgobierno, San Isidoro de Sevilla escribía su famosa laude: ‘De entre todas las tierras que se extienden de Occidente hasta la India, tú eres la más hermosa, ¡Oh, santa y feliz Hispania!, madre de las naciones, tú no sólo ilumina el Océano sino también Oriente…’.

El declive se inicia cuando se gobierna mediante compra de fidelidades; un ‘clalaneo’ propiciado por el proceso de elección de monarcas que dejaba en la mínima expresión lo que debía ser el Poder central e integrador, convirtiendo a Hispania en mero conglomerado de parcelas, faltas de cohesión y con sobrados mandarines en el reparto. Ervigio inicia su reinado en el año 680 con una hipoteca que debía satisfacer a los nobles  que le auparon al trono… el ejército se nutría de contingentes aportados por esa misma nobleza, política disgregadora que mantienen los reyes Egica, Witiza y Rodrigo a caballo de los siglos VII y VIII; desgobierno que se hace notar en la precaria seguridad de la frontera sur, cuando los musulmanes alcanzan las tierras de Mouretania, ‘Ifriqiya’, y buscan la manera de invadir Hispania como base para conquistar Occidente. En Tingi -la actual Tánger- un personaje llamado don Julián resiste las primeras envestidas, pero las luchas entre los witizianos y los fieles a don Rodrigo, impulsa a don Julián a negociar el paso del estrecho creyendo los witizianos que entrarían en Hispania como aliados y no como invasores.

Los islamistas aprovecharon el desgobierno y la crisis moral y económica para instalarse y colonizar una península que contaba con una cultura milenaria y con grandes recursos naturales, mal aprovechados. Y desde el primer momento su estrategia se basó en borrar la memoria, tratar de sustituir el nombre de Hispania por el de Al Ándalus, para lo que se empeñó en destruir templos y monasterios, quemar libros, y subyugar a la población ante un poder totalitario. En Córdoba existía un templo en el que el obispo Osio -que fue presidente del Concilio de Nicea y de otros concilios del cristianismo en tiempo romano-, predicaba. En ese templo, sobre sus ruinas, se construyó la famosa mezquita de Córdoba, en la actualidad muy en las noticias por el empeño musulmán de lograr ‘su’ lugar emblemático.

Hace algo más de 1.300 años los islamismos invadieron Hispania y la conquistaron casi en su totalidad; pero los que resistieron en las montañas del norte cantábrico lograron mantener el compromiso de la reconquista. Se tardaron siglos porque el ‘divisionisnos’ -la eterna cuestión que destroza todas las grandes empresas que suman sinergias- retrasó el empeño. Y cuando aquellos cinco reinos hispanos lograron la unidad, no solo se logró expulsar a los musulmanes asentados en Granada, última reliquia de Al Ándalus, sino que el Reino de España -Hispaniarerum- fue un bastión indiscutible en la Edad Moderna… Ahora, los islamistas que siguen matándose entre ellos desde hace muchos siglos -chiitas contra sunitas-, hacen la guerra en Nigeria y en otros territorios de África; en Filipinas y diversas naciones del Lejano Oriente; también en Irak, Siria, Palestina… y tienen como objetivo el hacerse otra vez de Hispania a la que llaman Al Ándalus … y hasta cuentan con peones de brega que, como aquel don Julián, tratan de facilitar el desembarco por el canal de la mal llamada Alianza de las Civilizaciones.  Y es que el hombre sigue siendo el único animal que tropieza más de una vez en la misma piedra. Se ve en el nacionalismo que pretende un mundo de forasteros; en las ‘negociaciones políticas’ que son cesiones, tajada a tajada; en un ‘federalismo’ basado en la desunión... más de lo mismo. ¿Donde, ‘puñeta’, está el progresismo de quienes se creen progresistas?.

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