José Pérez-Guerra
Martes, 6 de mayo de 2014
Para los que se creen herederos de la Corona de Aragón

La independencia de Cataluña es el primer paso para restaurar ‘los Países Catalanes’

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[Img #17683]Ezquerra Republicana que vuelve a mandar mucho en Cataluña basa su programa para la elecciones europeas en la constitución de un nuevo Estado en el marco de la UE, sin tratar otras reivindicaciones como las Islas Baleares, el País Valenciano, parte de Aragón y la llamada Cataluña del Norte que no es otra cosa que el Rosellón francés. Porque la ‘instauración’ de los Países Catalanes, que no es otra cosa que la herencia de la Corona de Aragón, en clave republicana, será objetivo prioritario del pancatalanismo unido por el imperio del idioma tras la reconversión del valenciano o el mallorquín… al catalán, que no es una lengua llegada del paraíso terrenal como el vascongado o euskera actual, sino un romancero como el gallego, leonés, valenciano, mallorquín, menorquín o castellano con los que se entendían los habitantes de la Hispania reconquistada a los árabes en la Edad Media.

El territorio de la actual Cataluña salta a la Historia con el nombre de Hispania; la Hispania Ulterior, y en una nueva división de Hispania, se llamó Tarraconense. Hasta la llegada de los árabes, tierras que se constituyen en frontera, en marcas, hechas efectivas por el Imperio Romano y Germánico con las Marcas Hispánicas, que no fue un solo demonio, sino diversos, hasta que por la vía matrimonial el Condado de Barcelona, que marcaba pautas, pasa a formar parte del Reino de Aragón que amplió sus dominios hasta constituirse en la gran potencia mediterránea. Nunca Cataluña tuvo jurisdicción sobre el País Valenciano ni sobre Baleares porque era una parte de la Corona de Aragón. Hasta la II República, en los años 30 del siglo XX, Cataluña no se autogobernó; fue la Constitución de 1978, aún vigente, la que posibilitó el restablecimiento de la Generalitat en una España autonómica…

El argumento para instaurar unos Países Catalanes no puede basarse en una soberanía más o menos duradera, porque no existió; sino a que tras la reconversión de las lenguas de estos territorios el catalán los une. Es una operación que lleva fraguándose desde hace mucho tiempo, cuando en las universidades prendió un ‘sucursalismo’ impropio de instituciones que deben impartir cultura; cuando se arrincona a lenguas cargadas de historia como el valenciano, y ello se pone de manifiesto en la traducción de la Biblia ‘arromançada de lengua latina en la nostra valenciana, por lo molt reverent Micer Bonifaci Ferrer’, prior de la cartuja de Porta Caeli y hermano de Vicente Ferrer, impresa en Valencia tras cuidadosa revisión del inquisidor Jaume Borrel, el año 1478… cuyo colofón aún se conserva; o el primer libro impreso en España, también en valenciano.

El ‘imperio del idioma’. Es como si el nacionalismo gallego tratase de instaurar en este siglo XXI los Países Gallegos basándose en que el portugués vine del gallego y por tanto en esa nueva organización nacional debieran estar con Portugal, Brasil, Mozambique, Cabo Verde, Goa… y hasta una franja de Castilla y León, como la que creen suya los independentistas catalanes en Aragón...

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