Martes, 3 de junio de 2014

Se abre en Málaga el Museo Jorge Rando, centrado en el expresionismo

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[Img #18020]En un edificio anexo al Monasterio de las Mercenarias donde estaba el convento, la iglesia, el postulado, el colegio-guardería y otras dependencias, se ha construido un nuevo palacete donde desde ahora estará el Museo Jorge Rando centrado en la investigación y difusión del expresionismo, desde finales del siglo XIX hasta la actualidad. Jorge Rando es un pintor nacido en Málaga en 1941 que ha desarrollado buena parte de su carrera en Alemania.

 

Hace unos años, junto a su esposa, constituyó la Fundación que lleva su nombre. En 2008, a raíz de una exposición en el Palacio Episcopal de Málaga, donó 120 obra a la diócesis con la condición de que las piezas permanecieran juntas, pensando ya en un museo para darle acogida. Y surgió el Monasterio de las Mercenarias, abierto en 1893, con dependencias que se había declarado en ruina. Son las que se han rehabilitado para acoger el nuevo museo con la colaboración del Ayuntamiento de Málaga. Un diálogo entre el pasado y el presente; de hecho una de las atracciones del nuevo museo es el ejemplar de mandarino, árbol plantado por la fundadora del convento, Mercedes Bisso, hace más de 130 años 

 

Jorge Rando ha manifestado que ‘Habra talleres para pintores consagrados o en formación, de nuestra poética expresionista; se ayudará al que no tenga un espacio o dinero para comprar lienzos o caballetes, y también habrá sesiones de cine y conciertos’. La sede del museo, con más de 1.500 metros cuadrados, cuenta con cuatro salas: dos de ellas se dedicarán a exposiciones permanentes ‘pero no estáticas’, renovándose cada dos o tres meses con monográficas de la obra de Rando; y las otras dos se destinan a exposiciones temporales de artistas españoles y extranjeros expresionistas o neoexpresionistas. ‘El museo está configurado para albergar obra expresionista, con elementos duros como el hormigón visto, el acero, el hierro y la luz, y distribuido de forma que, cuando se pasa de una sala a otra, la mente queda completamente libre, porque solo hay luz y blancura’, apunta Jorge Rando.[Img #18021]

 

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