Lunes, 21 de julio de 2014
Exposición hasta el 14 de septiembre de 2014

La pintura de hace mil años. Los colores del románico en el Museo Episcopal de Vic

[Img #18547]El proyecto expositivo Pintar hace mil años. Los colores del románico abierto en el Museo Episcopal de Vic informa sobre el oficio del pintor, los materiales utilizados y las formas de fabricar los pigmentos que daban color a las obras e incluso se indaga sobre la identidad de los artistas medievales puesto que prácticamente no se conservan obras firmadas. La actividad artística del románico parte de los conventos y se realiza en torno a las catedrales y otros centros católicos que forman parte de la política religiosa del Sacro Imperio Romano y Germánico, aglutinando y homologando ritos en torno a Roma del cristianismo asambleario, como alma de aquella primera unión europea.

 

Los estudios científicos se han realizado en torno a cuatro pinturas sobre tabla: el frontal de Puigbó, el baldaquino de Ribes, el frontal de Espinelves y el frontal de Lluça, pertenecientes al museo episcopal. La exposición aproxima al visitante a los colores del arte románico a partir del estudio de pigmentos, aglutinantes y barnices. La conservadora del Museo Episcopal de Vic, y comisaria de la exposición, Judit Verdaguer, cree que en los resultados de las investigaciones se hace patente que el pintor del románico ‘dominaba la materia y la técnica’ y que buscaba ‘la excelencia en la fabricación y aplicación de los colores’ en sus obras. La decoración de los templos tenía que ser ‘impactante para el fiel’ con el objetivo ‘de atraer e incentivar la devoción’. Los muros de las iglesias estaban pintados y los ornamentos interiores como los frontales del altar, baldaquines, esculturas o tejidos eran de colores relucientes. La mayoría de los pigmentos utilizados procedían de la naturaleza. Otros eran artificiales porque los pintores del románico utilizaban la alquimia o química medieval para obtener pigmentos de síntesis con el objeto de ampliar la gama cromática.

 

En el análisis de los colores del baldaquino de Ribes se ha detectado, por ejemplo, pigmentos como el lapislázuli, procedente de Afganistán sólo al alcance de altos mandatarios (costaba tres veces su peso en oro). En el caso de los colorantes, se empleaba el quermes, un insecto del cual se precisaba un kilo para obtener dos gramos de colorante o el moratón de indio, procedente de un arbusto de la India. Otro ejemplo que marcaba el nivel de la obra y tenía un fuerte simbolismo era el oro. Cuando no era posible su obtención, se utilizaba la corladura, una imitación mucho más económica. En los frontales de LLuça, Espinelves y Puigbó se han detectado restos de esta corladura.

 

A pesar de que la pintura al temple de huevo era la técnica pictórica más habitual de la pintura sobre tabla románica, en el baldaquino de Ribes se ha identificado el uso del aceite como aglutinante de algunos pigmentos. Este descubrimiento es pionero, puesto que el aceite como aglutinante de los pigmentos sólo se había encontrado hasta ahora en pinturas posteriores. El Románico parte de las órdenes religiosas en territorio galo, y se extiende por los territorios del Sacro Imperio, llegando a los territorios hispanos: Marcas, Navarra, Aragón, Castilla y León… ampliándose hacia el sur al paso de la Reconquista.

 

Esta exposición, abierta en el Museo Episcopal de Vic, con el título de Pintar fa mil anys. Els colors del románic, se mantendrá abierta hasta el 14 de septiembre de 2014.

 

http://www.museuepiscopalvic.com/

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