José Pérez-Guerra
Miércoles, 17 de marzo de 2010

La Internacional Terrorista cuenta con gobiernos de acogida

[Img #2163]Terroristas de ETA han asesinado cerca de París a un policía francés, padre de cuatro hijos. Mientras, la Ong Askapena, al servicio de los intereses etarras, moviliza en Venezuela a organizaciones afines como el colectivo Pakito Arriaran, la Coordinadora Simón Bolívar y el Movimiento Continental Bolivariano, donde convergen intereses de los narcoterroristas de la FARC y de ETA, para que pidan a Hugo Chavez firmeza ante una reclamación de la justicia española, exigiendo la entrega de determinados sujetos para ser juzgados por sus acciones delictivas. Y el embajador de Libia en Madrid, Ageli Abdussalam Breni, exige a la Unión Europea se disculpe por la ofensa que Suiza ha cometido contra su país y el islamismo. Pero Suiza no forma parte de la Unión Europea, por lo que el contencioso entre los gobiernos helvéticos y libio no es asunto suyo.

Son tras noticias ocurridas el martes, día 16 de marzo, que informan de uno de los problemas más agudos en este principio de siglo: el del terrorismo internacional, organizado como Internacional Terrorista, con sus células, franquicias, servicios de inteligencia y gobiernos que apoyan esta guerra traicionera en la que no se mata al hipotético enemigo, sino a personas ajenas, seres inocentes, para, mediante el terror, imponer una determinada visión del mundo y regímenes totalitarios. Porque de barbarie tan irracional nunca puede constituirse un Estado de Derecho.

ETA mata desde hace mas de medio siglo para imponer una Euskalerria salida de la mente de quienes Vasconia se les quedaba pequeña, y no quieren saber nada de su brillante historia, por ello es sistemáticamente falseada. Sus antiguas capuchas ya no sirven para esconderse en Europa; y busca regímenes amigos, que "comprendan el terrorismo", para crear una red de intereses acomodados a un mundo hecho a la medida de sus dogmas terrenales y celestiales. Y encontraron plataformas para seguir en la acción en países como Nicaragua, Cuba y Venezuela, cuyos gobiernos, casualmente, están en la onda de Libia e Irán.

Libia se considera agredida por Suiza desde el momento en que se produjo la detención -dice que "bárbara, provocadora e ilegal"- de Anibal, hijo de Gadafi; y de prohibir la construcción de minaretes en las mezquitas. Y por eso el líder libio le ha declarado la "guerra santa", que es tanto como señalar al terrorismo islámico un objetivo concreto. Porque nadie en su sano juicio puede pensar en otra clase de guerra con un país que, además de ser el paradigma de la neutralidad en todos los conflictos, está cerrado al Mediterráneo y rodeado de otros países europeos.

En este principio de siglo XXI, cuando la sociedad de la información ha roto fronteras y la emigración carece de una regulación eficaz, el peligro terrorista llega a cualquier parte sirviéndose de tecnologías que pueden causar grandes catástrofes, como ha sucedido en Nueva York, Madrid o Londres por citar tres atentados sangrientos. De ahí que el mundo civilizado debiera poner en la agenda de cuestiones urgentes, la búsqueda de medidas eficientes para desenmascarar a ésta Internacional del Crimen, y a aquellos países que, de muchas maneras, la amparan con apoyo institucional a sus organizaciones, fondos, armas y hasta con información privilegiada.
InfoENPUNTO • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2017 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress