José Pérez-Guerra
Jueves, 1 de enero de 2015

La Unión Europea, por la vía de los nacionalismos, solo puede llegar a Babelia

[Img #20017]Al iniciarse el año 2015 y visto el mapa de las querencias nacionalistas, la Unión Europea -que surgió del Tratado de Roma con la vista puesta en los intercambios y en la interrelación de las naciones-estados con la vista puesta en el progreso social y político-, solo puede llegar a una especie de Babelia poblada por forasteros que, para entenderse, deberán utilizar traductores.

 

En España, una federación de repúblicas taifas que, sin sentido en el mundo de la información, afirman sus derechos en una etapa medieval cuando las estirpes nobles eran propietaria de los territorios poblados por vasallos a su disposición, que interpretan la historia según conviene, como es el caso del nacionalismo catalán que quiere recrear una especie de imperio llamado los Países Catalanes que incluye hasta el Rosellón francés, al que llaman Cataluña del Norte; el euskaldún que se ha ido formando desde la segunda mitad del siglo XIX a base de sumar imposturas, que reivindica la Navarra milenaria y hasta un trozo de Francia que llaman País Vasco-Francés; el nacionalismo gallego y hasta el andaluz…

 

Pero no es solo España la que está amenazada por la desintegración, también Francia, además de las reivindicaciones de vascos y catalanes, tiene el problema de la Bretaña y de Córcega, y hay quien sueña en dividirla en dos grandes porciones: Occitania, el sur, y France al norte. En Italia el nacionalismo busca independizar Aosta y Beneto, así como Cerdeña, mientras que Bélgica se deshace, Holanda sufre el nacionalismo frisio y Alemania también tiene sus problemas. De ahí la urgencia de que la Unión Europea encare de una manera pragmática la amenaza nacionalista si no quiere que el proyecto común termine como acabaron imperios, califatos y naciones a lo largo de la historia.

 

Porque si nos remontamos al principio de nuestra Era, el Imperio Romano entra en barrena cuando varios emperadores se reparte el territorio. Es cuando los llamados Bárbaros invaden y vencen mientras los romanos se dedicaban a pelearse entre sí y a divertirse en los círculos de ‘pan y circo’. Y a los Bárbaros le sucede igual: en Hispania el reino con su Corte en Toledo, está en manos de los nobles que eligen a los monarcas, y esa debilidad permite la invasión musulmana. Los musulmanes que consiguen establecer en Córdoba el poderoso Califato de Occidente, hasta que la división taifa lo debilita, lo que aprovechan los reinos cristianos a reconquistar la Hispania perdida tras ocho siglos de contienda; un periodo largo que se debe a la desunión, a los nacionalismos de entonces cuando el territorio estaba en manos de las estirpes de los cinco reinos: Asturias/León, Castilla, Navarra, Aragón y Portugal.

 

Es una historia que se olvida, se tergiversa, se acopla a las conveniencias de partidos políticos que buscan sus parcelas. Porque al iniciarse el año 2015 nos encontramos que nuestro mundo occidental está amenazado como lo estuvieron el mundo Romano, el Hispano-Visigodo o el Califato de Córdoba… Porque emerge otro califato y son muchos los que en nombre de Ala hacen la guerra para conquistar lo que ellos siguen llamando Al Andalus, Hispania/España, y también Europa entera, donde tienen instaladas sus ‘quintas/columnas’.

 

Nosotros pensamos que para que la Unión Europea tenga sentido en el mundo del tercer milenio es necesario que, sin demora, se trata la manera de prevenir su desintegración por la vía nacionalista. El futuro no está en Babelia y en las apetencias taifas, sino en una federación de estados europeos donde nadie se sienta forastero.

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