José Pérez-Guerra
Lunes, 9 de febrero de 2015

El cine español, a pesar de su larga historia, sigue necesitando la tutela estatal

[Img #20372]Cuando aún se escuchan los ecos de la fiesta del cine español, donde además de entregarse los Goya se proyecta por televisión el peliculón del desamparo estatal, bueno es recordar que a este importante sector que, con el mercado español más el hispanoamericano, en un mundo de casi 500 millones de hispanohablantes, le falta algo básico: un sector empresarial que le proporcione el impulso necesario para lograr la presencia efectiva en los mercados, y que su oferta sea rentable.

 

Dejando aparte posicionamientos políticos, ocurrencias de mal gusto e intereses personales, a nosotros nos parece insólito que un sector con tanto recorrido siga dependiendo de lo que el Estado le proporciona, cuando lo que recibe al final lo pagan todos los contribuyentes vean o no vean sus películas; desde los tiempos del cine mudo a las subvenciones del sindicato vertical, en la dictadura franquista y desde los gobiernos democráticos a lo largo de los años… (¿cuanto ha costado el cine desde los 40 del pasado siglo?).

 

Desde las ‘españoladas’ a las parodias, ocurrencias y ‘tesis’ con mucho tufo político, el cine ha sido el beneficiado de una política de protección continuada, como si esta industria necesitase la tutoría estatal para mantenerse viva. En Estados Unidos fueron las grandes productoras, empresas mercantiles, las que crearon marca y con ella llevaron el cine americano a todas las pantallas del mundo, arriesgando para ganar. Contaban con un mercado interior y con el idioma inglés. Pero en España esas productoras se sintieron entes culturales y por ello el Estado ‘tiene la obligación de arrimar el hombro’ a pasar de contar con un mercado potencial de enorme trascendencia, ya que el idioma español es tras el inglés, un gran vehículo de entendimiento.

 

En el pasado ejercicio, 2014, el cine español han ampliado considerablemente su cuota de mercado en España, duplicando el porcentaje del año anterior, con películas que han atraído a los espectadores como ‘Ocho apellidos vascos’, ‘El niño’, ‘Torrente V’, ‘Relatos salvajes’ o ‘La isla mínima’. El cine, como tantos otros sectores, ha acusado una crisis que se inició en la legislatura anterior, cuando durante el gobierno de Rodríguez Zapatero, al que tanto aplaudió el gremio del cine con su ‘eñe’, se arruinó el país que sumó casi tres millones de parados. Por ello ha acusado falta de apoyo y soporta un IVA que debiera reducirse considerablemente y sin demora, situándolo el 8% anterior, pero debe ‘emancipaerse’ y realizar su actividad con una mentalidad empresarial -productoras y distribuidoras- consciente de que tiene un mercado mundial con muchos millones de clientes potenciales. Beneficiaría al sector y se constituiría en un activo de indudable trascendencia para España.

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