![[Img #2329]](upload/img/periodico/img_2329.jpg)
A las pocas semanas de morir el escultor Joaquín Vaquero Turcios, la Galería Fermín Echauri, de Pamplona, le rinde homenaje póstumo con una exposición formada por una veintena de obras realizadas en su tiempo postrero, en las que su cálculo espacial, los sentidos de formales y la trascendencia humana marcan la relación tierra-urbanismo-representación.
Vaquero Turcios (Madrid, 1933-Santander, 2010), hijo del pintor asturiano Joaquín Vaquero Palacios, que fue su primer maestro, estudió Arquitectura en Roma mientras practicaba pintando frescos y murales, construyendo vidrieras y mosaicos, disciplinas que le proporcionaron un mejor conocimiento de los materiales y la interrelación ambientes interior o exterior para afrontar sus proyectos; un periodo de preparación en el que se incluyen diversas becas, entre ellas la que le lleva a Estados Unidos donde estudia el arte americano desde su consideración de arquitecto, urbanista y escultor. Y cuando vuelve a España, realiza pinturas murales en diversos centros públicos y privados, desde el Pabellón Español en la Feria Mundial de Nueva York, de 1964, al edificio el Fénix, de Madrid, en 1970.
Joaquín Vaquero Turcios ha realizado pintura en lienzos y muros; pinturas con figuras humanas porque sentía el mundo como lugar del hombre; paisaje y paisanaje de Segovia o retratos de figuras ilustres; y esculturas monumentales, como la obra que cierra la Plaza del Descubrimiento a la altura de la calle Serrano, en Madrid.
La exposición de Vaquero Turcios, en la Galería Fermín Echauri, de Pamplona, se clausurará el
7 de mayo.