José Pérez-Guerra
Miércoles, 21 de abril de 2010

"Melilla ocupada", desde el año 1497, casi tres siglos antes de que apareciese el Reino de Marruecos

[Img #2366]El Reino de Marruecos pide se le devuelva lo que nunca fue suyo. Marruecos es un estado formado en el siglo XVIII y Melilla, plaza española desde que una flotilla al mando de Pedro de Estopiñán la ocupase... el 17 septiembre de 1497, cuando el Medioevo daba paso a la Edad Moderna. Este recuerdo de la Historia es necesario cuando en el principal puesto fronterizo con Melilla, las autoridades de Marruecos han colocado el cartel "Melilla ocupada". Si tuviésemos un Gobierno (de España) con el más mínimo interés por dejar las cosas en su sitio, lo primero que debía haber hecho es cerrar el puesto fronterizo en tanto en cuando permanezca un cartel que acusa a España de colonialista. Cuando el colonialismo trasnochado es una práctica de Rabat, como se puede apreciar en sus reivindicaciones y en la ocupación de un Sahara Occidental que siempre le fue extraño.

Melilla era en el verano de 1497 una ciudad destruida en tierra de nadie, abandonada por sus habitantes tras los continuos enfrentamientos entre los notables de Tremecén y de Fez. La expedición se organizó en el mismo espacio y tiempo (Sanlucar de Barrameda) que el Tercer Viaje de Cristóbal Colón, quien dicho sea de paso, no veía con buenos ojos el empleo de tantos recursos para Melilla, cuando apreciaba cortos los dedicado a su nueva empresa hacia el Nuevo Mundo. Por otra parte suponía un problema con Portugal y el Papado, porque en el Tratado de Tordesillas se acordó un reparto de tierras para descubrir y ocupar; y Africa quedaba en el lado lusitano, por eso ocupó Ceuta unos años después.

El lugar de Melilla hay que situarlo en el círculo fronterizo de la mítica Columna de Hércules, Estrecho de Gibraltar; su núcleo urbano se llamó primero Flavia, y tuvo estatuto de colonia romana en el 46 antes de Cristo; después denominada Rusaddir y Melilla cuando acogió el reino táifa Nekor, incorporándola Abderramán III al Califato de Córdoba. En el siglo XV las luchas entre facciones bereberes convierten la ciudad en un montón de ruinas. Y Castilla aprovecha el momento para ocuparla, reconstruirla, guarnecerla y ponerla en función.

El reino de Marruecos es el resultado de un largo proceso de luchas que culmina en el siglo XVIII con la desaparición de los reinos de Fez y Tremecén, y no es admisible una reivindicación anexionista, cuando la ciudad jamás perteneció a esta monarquía que "ocupa" la histórica Berbería, tierra de bereberes ya en la prehistoria. El argumento geográfico, único que se podría señalar, es bastante endeble si se tiene en cuenta que el mapa del mundo cuenta con más de una "situación geográfica" fuera del contexto que pudiéramos llamar metropolitano. Con argumentos como los señalados por Rabat, Canadá puede reclamar a Estados Unidos la "devolución" de Alaska que fue comprada en su día a Rusia; Francia exigir al Reino Unido de Gran Bretaña las Islas Anglonormandas que están a un tiro de piedra del litoral galo; y Turquía o Egipto que son naciones de Asia y África, deberán reconocer que las tierras que poseen en otros continentes no les pertenecen por imperativos geográficos, a tenor del argumento de Rabat. Y por si fuera poco, las Naciones Unidas consideraron en tiempos de Descolonización, que Ceuta y Melilla son plazas españolas.
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