José Pérez-Guerra
Miércoles, 28 de abril de 2010

El Senado en dirección Babelia

[Img #2407]El nacionalismo, con el apoyo del PSOE, ha logrado que en el Senado se estén dando ya los pasos para que cada parlamentario pueda expresarse en cualquiera de los idiomas oficiales de su territorio -español, catalán, valenciano, gallego o eusquera-, utilizándose traducción simultánea para lograr entenderse en una Babelia sin sentido, habiendo, como hay, un idioma común y oficial de todos, en el que nos entendemos no solo los españoles sino otros 400 millones de personas en el mundo, por ello herramienta de comunicación de muy alto valor cultural y económico.

La Constitución vigente, aprobada en referéndum por la inmensa mayoría de los españoles en diciembre de 1977, dice en su artículo 66 que "Las Cortes Generales representan al pueblo español y están formadas por el Congreso de los Diputados y el Senado", es el Parlamento del conjunto, no de un rimero de sumando que son partes respetables, y precisamente por eso tienen -en sus ámbitos- idiomas oficiales, "además de" el castellano o español porque ese es su ámbito común en la práctica diaria, desde hace siglos.

Y una prueba de que el español era el vehículo necesario en el mundo de la cultura, la economía y la sociedad, es que en Cataluña, por ejemplo, la Prensa estaba escrita en ese idioma hasta que hubo "concienciación" catalanista e independentista con sus medios de difusión a medio gas y siempre subvencionados. El decano del periodismo barcelonés fue "Diario de Barcelona" cuyo primer número salió a la calle el 1 de octubre de 1792; después, ya en el siglo XIX, vendrían otros medios: "Diario de Gerona", "Estafeta de Barcelona", "Periódico Político Mercantil de Barcelona", "Diario Constitucional", "El País" de Lérida, "El Indicador Catalán", "La Verdad", "El Vapor", "El Popular", "Diario de Reus", "La España", "El Correo de Lérida"..., muchos, y entre ellos, "La Vanguardia" que lleva 130 años informando en castellano.

Convertir un Parlamento (donde debe hablarse tanto en la exposición como en el debate directamente), en un recinto de afirmación patriótica, es una incultura; como incultura son los nacionalismos basados en separar, ser diferentes o en tratar de establecer barreras de todo tipo para que una oligarquía política viva a lo grande en sus canonjías. Para llegar a eso no hace falta un órgano de representación nacional, donde lucir las señas de identidad, sino una simple salita dedicada a videoconferencias, que siempre saldrá más barato.

En una entrevista reciente el senador de Entesa Catalana de Progrés, Miquel Bofill, defendía el plurilingüismo: "Nosostros representamos, decía, a unos territorios y a unos ciudadanos que hablan catalán, euskera o gallego, y quieren que usemos dichas lenguas en las instituciones". Pues bien, este señor mentía rotundamente; ya que él, como cualquier otro senador de nuestro país, representa a ciudadanos españoles que hablan el castellano, además del cual, si acaso y no necesariamente, pueden hablar en las otras lenguas oficiales existentes en sus distintos territorios.
InfoENPUNTO • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2019 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress