Domingo, 2 de mayo de 2010
Santiago de Compostela

"Santiago, punto de encuentro". Exposición de la Fundación Caixa de Galicia

Enviar por email

[Img #2433]La Fundación Caixa de Galicia acoge en su sede compostelana, dentro de la programación del Año Xacobeo 2010, la exposición "Santiago, punto de encuentro", con 57 piezas de distintos orígenes, época y autoría, entre ellas una escultura del Maestro Mateo y trabajos de Goya, Picasso, Dalí, Eduardo Chillida o Darío Villalba con su trabajo "El Místico". Son obras de la propia Colección Caixa de Galicia y del Arzobispado de Santiago, organizadas en diez secciones perfectamente diferenciadas que tratan temas universales como la figura de la mujer, el dolor y el camino, cuyas huellas permanecen en la Historia desde el primer milenio; una puesta en escena ilustrada con citas literarias cuidadosamente elegidas.

Hubo un tiempo en que todos los caminos conducían a Roma. Sucedía durante el Imperio Romano, y volvió cuando la Ciudad de Rómulo y Reno pasó a ser de San Pedro, y eterna. Una ruta muy frecuentada fué la que conducía desde los Pirineos a Galicia donde, providencialmente, se descubrió la tumba del apóstol Santiago; senderos por donde, además, llegaban al norte peninsular monjes de Italia y Francia con sus empeños misioneros, siempre con un horizonte espiritual cuya meta estaba en Roma. La aparición del sepulcro fue un hecho producido en momento oportuno, primer cuarto del siglo noveno, reinando en Asturias Alfonso II, cuando Carlomagno configuraba un imperio Sacro, Romano y Germánico, con las bendiciones del obispo de Roma, reconocido por papa o pontífice de la iglesia universal. En Asturias la llamada de la fe en el contexto imperial causó el milagro de Santiago que, al igual que Pedro, basamento del poder papal, era también Apóstol. Y en el imaginario piadoso, en las necesidades de tantas poblaciones amenazadas por el Islam, y en las estrategias de los poderes asturianos que se resistían a ser parte de algo tan extraño y, a la vez, necesario, como el Imperio carolingio, el sepulcro del primo de Jesús, era una posesión de hondo calado.

Desde el comienzo, siglo IX, el rey Alfonso facilita los viajes de Asturias a Iria Flavia; caminos que se ensanchan mientras se liberan territorios gallegos, instrumentándose, al mismo tiempo, la construcción de templos y monasterios que pasaron a convertirse en centros asistenciales y culturales que aglutinaban poblaciones dispersas. Y se abre después el llamado Camino Francés con diversas ramificaciones; la ruta propiciada por Sancho Garcés I, entre los años 905-925, y Sancho III el Mayor, de 1004 a 1035, una infraestructura viaria por donde se introdujo a amplias extensiones de la Hispania cristiana la orden de Cluny encargada de construir todo un armazón religioso y afirmar una red monástica con el cometido de cambiar los viejos ritos por la modernidad romana; y llegan los maestros del románico que construyen con un estilo apropiado las edificaciones necesarias, e inician un arte sacro que es decoración y, además de memoria, símbolo de reverencia y culto: la imagineria religiosa que emerge en el segundo milenio.


Hay una ruta que desde Roncesvalle llega a Pamplona; y otra vía por el Pirineo oscense que conduce a Sangüesa, fundiéndose ambos caminos en Puente la Reina. Y se utiliza la calzada romana que desde el puerto de El Palo sigue al Valle de Hecho. Son calzadas utilizadas por generaciones de romanos e hispanos, suevos, vándalos, alanos y visigodos, musulmanes...carolingios, que, desde los dominios de Pamplona se abre a la Rioja por Viana, hacia Nájera y Logroño, nexo de unión entre viajeros llegados de la Iberia mediterránea por la calzada romana que desde Tarraco buscaba los confines cántabros para, por tierras de León y Astorga, explorar lo desconocido en la estrategia de implantación imperial. Sendero ahora seguido por las órdenes religiosas llegadas con la expresa misión de reformar las viejas maneras en las iglesias, y hacer patente un imperativo religioso sin fisura como esencia del nuevo orden político establecido.

Por eso la ruta jacobea no solo fue Camino Francés, para peregrinos ultrapirinaicos, sino conciencia cristiana desde la cercanía ibérica, y via para la integración en lo políticamente correcto a escala europea. Santiago se constituye en el estímulo de múltiples esfuerzos; y a su templo, catedral metropolitana, llegan cristianos de todos los reinos y condados hispanos, así como mozárabes provinientes de tierras en manos musulmanas. Fue el papa Calixto II, que conocía de cerca Compostela, quien concede al sepulcro y a la catedral el privilegio de "jubileum plenisimum" el año 1122; y encargó al clérigo francés Picaud, el libro conocido como "Códex Calixtinus" o "Liber Sancti Jacobi", en el que, en cinco libros -Liturgias, Los Milagros, Traslación de Santiago, Las conquistas de Carlomagno, y Guía de Peregrino- compila tradiciones y sucesos que forman parte de la historia hispana y europea. Era un tiempo en que el arzobispo compostelano se permitía dictar la política a los reyes de León; cuando Gelmirez intenta subvertir el orden dinástico imponiendo al niño Alfonso Raimúndez sobre su madre la reina Urraca, armándole, el año 1124, caballero con capacidad militar y de intervenir en las cruzadas marcadas por Roma.

Medievo y edades posteriores. El camino ha seguido en el segundo milenio acumulando huellas y generando aportaciones. Al entrar en el tercer milenio, el Xacobeo presenta una mirada al pasado, y señala que buscar el más allá sigue siendo un estímulo para lograr el gran objetivo.

La exposición "Santiago, punto de encuentro", en las salas de la Fundación Caixa de Galicia, de Santiago de Compostela, estará abierta al público hasta el próximo mes de noviembre.

InfoENPUNTO • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2017 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress