José Pérez-Guerra
Martes, 25 de agosto de 2015

El catalán no es más que un romancero hispano igual que lo es el valenciano

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[Img #22154]Las declaraciones del consejero de Justicia de la Generalitat de Cataluña, Gemá Godó, afirmando que tras la independencia los habitantes de los llamados ‘paises catalanes’, Valencia, Baleares, parte de Aragón y hasta el Rosellón francés al que llaman Cataluña del Norte, tendrán ‘la nacionalidad catalana’, nos recuerdan la opinión del escritor Mario Vargas Llosa, premio Nobel de Literatura: ‘El nacionalismo catalán es excéntrico e irresponsable…’, porque lisa y llanamente es una incultura.

 

Cataluña, que nunca ha sido un sujeto político hasta el siglo XX, como comunidad autonómica, lleva su afán imperialista hacia unos hipotéticos ‘paises catalanes’ que no son más que territorios que un día formaron parte de la Corona de Aragón. Y para ello utiliza el idioma catalán como la ‘sangre’ de un mismo cuerpo; y lo hace para anexionarse el histórico País Valenciano y las Islas Baleares, que sólo recibieron a catalanes tras la Reconquista, al igual que otras tierras ibéricas. En mi tierra, Sierra de Aracena en la provincia de Huelva, queda la memoria de los repobladores del norte, leoneses, hasta tal punto que hay pueblos llamados Cañaveral de León y Arroyomolino de León…

 

Gallego, castellano, catalán, valenciano, mallorquín… hablas que surgen del ‘román paladino’ cuando, ya en tiempo visigodo, el latín hablado por el pueblo, o lengua vulgar, fue una herramienta de comunicación que, posteriormente, va tomando cuerpo en los territorios cristianos de Hispania, donde se produjeron escritos que forman el prólogo de un romancero extendido por el norte peninsular… En 1233 el Concilio de Tarragona prohibió traducir la Biblia ‘en romancio’… A pesar de las prohibiciones a lenguas vulgares, se publica en Valencia la Biblia ‘arromançada de lengua latina en la nostra valenciana, por lo molt reverent Micer Bonifaci Ferrer’, hermano de San Vicente Ferrer, impresa tras cuidadosa revisión del inquisidor Jaume Borrell, en 1478, de cuya obra solo se conserva la hoja que contiene el colofón.

 

En las décadas postreras del siglo XV, el valenciano fue una lengua con notable presencia en las primeras ediciones salidas de la imprenta. Y ese valor patrimonial, es puesto en cuestión por foráneos y sucursalistas (los bien ‘pagaos’ por el nacionalismo catalán), En Valencia se establece el primer taller impresor en 1474, el de Lamberto Palmart, al que se le atribuyen 18 ediciones de incunables. A él se debe el primer libro impreso en España, en valenciano; ‘Les Obres o Trobes en Lahore de la Verge Marie’, que recoge poemas de unos juegos florales al que concurrieron 45 composiciones, de ellas 41 en valenciano, tres en castellano y una en toscano… arranque de la edición en valenciano, idioma romancero de hondas raíces, al que se trata de ignorar para que el romancero catalán sea la lengua de un ‘soñado imperio’, el de los llamados Países Catalanes, con súbditos a los que ya se les quiere dar la nacionalidad de una nación inexistente… Con razón Vargas Llosa califica al nacionalismo catalán de ‘excéntrico e irresponsables’.

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