José Pérez-Guerra
Jueves, 27 de agosto de 2015

Urge una política global para encarar el problema de emigrantes y refugiados

[Img #22167]Es un sin sentido que a estas altura de la historia, con tantas tragedias superadas y con una Organización de las Naciones Unidas que aprobó hace bastantes décadas la Carta de los Derechos Humanos, que se produzcan hechos como el de la emigración incontrolada y el éxodo masivo de personas que huyen la de guerra, problemas que causan centenares de muertos y originan desequilibrios sociales, a los que la Unión Europea se siente incapaz de resolver. Italia, Grecia y, en menor medida, España, soportan el continuo asalto a sus fronteras, que son fronteras de Europa, sin que la UE haga suya la cuestión y trate de encontrar una solución eficaz, porque el problema de la emigración africana y de los refugiados asiáticos es mundial. De ahí que su política deba buscar una solución favorable para todas las partes en las Naciones Unidas, porque esa es su razón de ser.

 

Desde el África cercana se busca en Europa un presente y un futuro que no es posible contar en los países de origen, empeñados en contiendas tribales donde los mandatarios machacan a la población. Una huida masiva que es para los traficantes -los ‘negreros’ de ahora- un suculento negocio, que, además, hay quien lo aprovecha con finalidad política, al introducir elementos de distorsión, a modo de ‘caballos de Troya’ en la Europa que hay que islamizar. Tal vez por eso Gadafi dijera que ‘Europa sería conquistada por los vientre de las mujeres musulmanas’. Y desde Asia, la guerra de Siria y otras contiendas, se produce una avalancha de refugiados que de Grecia saltan a Macedonia, Hungría y otras tierras en ruta hacia Alemania y otras naciones del centro y norte europeo.

 

En un planeta que es la morada de todos, es necesario un equilibrio tanto de población como de recursos. No es de recibo que existan diversos mundos; que en el primero exista una sociedad del bienestar y en los otros, segundo y tercero, esclavitud y miseria. De hay que sea necesario un nuevo ordenamiento, para que se genere una transferencia racional de recursos, la demanda sea una realidad en todas partes y el beneficio llegue a todos. Por eso sería necesario estudiar en la ONU un sistema de tutorías, de naciones que con sus recursos financieros y técnicos creen un sistema económico en países que siendo soberanos, ‘menores de edad’, necesiten apoyo y dirección, siempre desde una encomienda de las Naciones Unidas a las que se debería dar cuenta ejercicio tras ejercicio hasta lograr el objetivo: hacer viable una nación libre y soberana, con una economía competitiva.

 

Y debiera ser la ONU la que buscase la solución más racional a las guerras que asolan a las naciones asiáticas, porque a todos nos afectan de una manera u otra.

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