José Pérez-Guerra
Jueves, 3 de diciembre de 2015

Con Mas o menos, la historia se repite en Cataluña

[Img #23127]Tras el dictamen del Tribunal Constitucional anulando un pronunciamiento inconstitucional del Parlamento de Cataluña, los oligarcas del ‘Juntos por el sí’ y los antisistemas de CUP no se ponen de acuerdo para elegir como Presidente de la Comunidad Autónoma a Artur Mas, que debe conducirles a una República independiente, fuera de la nación española; por lo que el delfín de Jordi Pujol, que durante los últimos años en vez de gobernar para los catalanes se ha preocupado de sembrar el ‘pensamiento único’ del sistema desde las escuelas a la sociedad, sirviéndose de instituciones muy subvencionadas con el dinero de los impuestos, mientras que su partido del 3 o del 5 por 100 era y es acosado por una corrupción institucionalizada, se ha ido quedando sin estatura política: de Más a menos, en cuarto menguante, hasta el punto de ceder en todo lo que los antisistemas le pidan para logar ser reelegido; le da lo mismo ser un presidente efectivo o forman parte decorativa en una presidencia coral, donde la CUP impondría sus reglas.

 

Esta situación no es nueva. Durante la República, entre 1931 y 1939, la Generalitat que se constituye en este periodo, también fija su atención en la independencia, aprovechándose de que el Gobierno republicano estaba empeñado en sofocar la Revolución de Asturias… después, con Lluis Companys, el clima independentista se mantuvo a base de negociar con quien fuera para seguir ese camino. Y esta realidad la pone de manifiesto Manuel Azaña: ‘Al marcharse Negrín he recibido a Carlos Pi y Suñer, Pedro Bosch Gimpera y Juan Comorera, consejeros del nuevo Gobierno catalán. Los he retenido más de dos horas, porque no pierdo ocasión de inculcar a los catalanes la buena doctrina de gobierno y llamarles a la reflexión… Nadie puede proponer una política de persecución –les digo-, ni siquiera de animadversión; pero de respeto a las leyes y al Gobierno, sí. Por temor a las huelgas y a los atentados, no puede entregarse Cataluña a la tiranía de la FAI y usted no puede negarme que en Cataluña se está gobernando bajo un inmenso chantaje’. Y a ese chantaje le hace buena cara el Sr. Más con tal de que lo elijan de nuevo presidente. Esta cita de Azaña la tomamos del libro ‘La financiación de la guerra civil española’ de José Ángel Sánchez Asiain, un trabajo documental de indudable valor para conocer un periodo tan difícil como fue el de los años 1936-1939.

 

Durante la etapa de Companys al frente de la Generalitat, Barcelona fue un infierno donde los demonios sueltos de la FAI, los anarquistas y comunistas campaban a sus anchas, periodo en el que se asesinaron a millares de ciudadanos, y fueron muchas familias las que se vieron obligadas a refugiarse en Francia, pasando después a la zona nacional. De ello me habló mucho en su día mi compañero de periodismo Luis Carandell, que, muy pequeño, abandonó con su familia una Barcelona marcada por los ‘paseos’… Y en Burgos se congregaron ilustres catalanes que se salvaron vía Francia; y algunos hicieron sus planes de futuro; en Burgos empieza a cristalizar un proyecto editorial, la revista ‘Destino’, que se hizo árbol en Barcelona….

 

Y es que la guerra civil fue un enfrentamiento incivil en toda la geografía española. Una parte sustancial de catalanes se sumaron al llamado bando nacional, y lucharon principalmente en las Brigadas de Navarra. En el año 39, Franco se asienta en Madrid y se va moldeando su régimen dictatorial, en el que participaron de muchas maneras ciudadanos nacidos en Cataluña: catalán  era Xavier Salas, director del Museo del Prado; el arzobispo de Toledo, Pla y Daniel; el fundador del INI, ministro de Industria Demetrio Carceller; Aurelio Biosca, que puso en marcha una importante galería de arte; Eugenio d´Ors, fundador de la Academia Breve y el Salón de los Once, que en 1949 presentó en Madrid la obra de Tápies… dirigentes del Banco de España, de los Sindicatos Verticales, en el mundo de los deportes… Pero aquel periodo de la historia se ha quedado atrás; y los políticos de todas partes lo que debieran hacer no es hurgar en las heridas del pasado, sino mejorar el presente y poner los cimientos del futuro, y para eso se les paga. No para imponer creencias y estilos de vida, o parcelar territorios con mentalidad ‘taifa’, que es lo que ocurre en la Barcelona de Mas que siempre ríe, mientras se viene a menos; la misma sonrisa de su delfín Francesc Homs, el tercer eslabón de la poco honorable cadena o estirpe Pujol-Más-Homs… los tres del tres por ciento.

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