José Pérez-Guerra
Viernes, 25 de diciembre de 2015

Con el divide y vencerás los ‘mangutas’ de ahora tratan de ‘forrarse’.

[Img #23264]La ‘maturranga’ de los hechos diferenciadores, de los derechos históricos y de las naciones o las nacionalidades, aparece en la clase política como un filón de oportunidades, y al igual que una mentira muchas veces repetida acaba en dogma ideológico, la cantinela diferenciadora suena a liberación cuando en realidad, ahora y siempre, sólo beneficia a los oligarcas.

 

Centrándonos en nuestra propia historia, el Imperio Romano, de la que Hispania formaba parte, se eclipsa cuando 5 emperadores lo parcelan; y eso hizo posible la invasión de los Bárbaros; que acabaron conquistando también la península Ibérica… Pero fue la división de sus nobles la que hizo naufragar el reino hispano-visigodo de Toledo, y aprovechando esa debilidad y la rivalidad de su nobleza, los musulmanes invaden y ocupan Hispania a la que tratan de borrar su historia cambiándole incluso de nombre: Al Andalus. Pero los musulmanes, que lograron constituir un califato de notable pujanza, pierden su gran poderío y empieza a eclipsarse cuando se divide en reinos taifas. La Reconquista empieza en el Norte, en Asturias, pero el conglomerado de reinos y condados propiciados por las estirpes nobles, todos hispanos pero diferentes según el interés de las grandes familias dominantes… La unidad de las tierras, y los habitantes de Hispania se logra tras siglos de desencuentros. Y esa unidad, el Reino de Hispania, de España, abre nuevos horizontes alcanzando un más allá atlántico con el descubrimiento del Nuevo Mundo, y fue durante dos siglos la potencia hegemónica en Europa.

 

Las diferencias siempre son parte de una unidad. Desde nuestro propio cuerpo –cabeza, tronco, extremidades…-, suma de partes, de moléculas, pero con una inteligencia; con sistemas sanguíneo o nervioso…  una especie de ‘gobierno’. Y del ser humano a la familia, con miembros diversos, cada cual con su circunstancia, experiencia o historia. Familias que formaron clanes, que necesitaron interrelacionarse para defenderse, intercambiar y prosperar… y así se llega a la nación, a las confederaciones, uniendo capacidades para producir sinergias de progreso. Solo rompen los que por encima de los intereses comunes están los de las estirpes, ya sean de sangre o de partidos políticos… y para ello se sirven de sus situaciones para adoctrinar, fabricando lo que sea para conseguir un independentismo, sin tener en cuenta los graves perjuicios de puede ocasionar… El divide y vencerás, como arma de poder, y de muchas otras cosas más está poniendo en peligro la unidad de España.           

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