Partiendo del trabajo realizado por Oteiza para la fachada de la Basílica de Arantzazu, José Ignacio Agorreta ha producido la reinterpretación pictórica de una de las cabezas del apóstol, que le sirvieron de modelo para su cuadríptico “A propósito de Arántzazu” que ahora presenta en el contexto del programa Interpretaciones, promovido en colaboración con la Mancomunidad Comarcal de Pamplona, que conforma, al finalizar el recorrido a través de la Colección del Museo, un espacio de diálogo entre la obra de Jorge Oteiza y las de artistas actuales que revisan su legado.
El cuadríptico de José Ignacio Agorreta (Pamplona, 1963) está formado por cuatro piezas de 70 x 80 centímetros cada una, pintadas al óleo sobre lienzo, si bien una de sus particularidades es la no utilización del pincel, sino la aplicación del óleo con papel. “Primero golpeo el lienzo con el papel impregnado de pigmento y lo voy presionando y eliminando, para jugar con las atmósferas que se crean con la superposición de huellas”, explica el artista. “De este modo, agrega, juego con las arrugas que se producen en el proceso y con la capacidad de revelar o de ocultar más las figuras, en función de los recursos expresivos que se revelan en el proceso de trabajo”.
El trabajo expuesto recoge la impronta de las dramáticas cabezas de los apóstoles que jalonan el Friso situado en la fachada del santuario guipuzcoano, y que se muestran también en el Museo. Son cabezas hermosas y rotundas, expresivas y graves; de ellas Agorreta escogió una que representa a todas.
La exposición “A propósito de Arantzazu”, pintura de José Ignacio Agorreta en el Museo Oteiza, de Alzuza, se clausurará el 26 de septiembre.