José Pérez-Guerra
Miércoles, 2 de noviembre de 2016

Hace 80 años, el monetario del Museo Arqueológico fue expoliado por el Gobierno de la República

[Img #25663]El 2 de noviembre de 1936 el Ministerio de Hacienda de la República Española decidió requisar las monedas de oro conservadas en el Museo Arqueológico Nacional, incautación que se llevó a cabo desde el Ministerio de Instrucción Pública, piezas de incalculable valor histórico que terminaron en México donde, tras ser desembarcadas del buque ‘Vita’, con otros tesoros, se les perdió el rastro porque, despreciando que eran valores patrimoniales irreemplazables, fueron fundidas y convertidas en lingotes en beneficio de los jerarcas de la UHP que, al término de la Guerra Civil, se instalaron en el país azteca cuando gobernaba el amigo Lázaro Cárdenas.

 

En el Catálogo de las Monedas Antiguas de Oro del MAN, realizado por la que fuera experta del más alto nivel, Carmen Alfaro Asins, se informa de esta operación iniciada en la tarde del 4 de noviembre de 1936, cuando se personó en el Museo Arqueológico el Subsecretario del Ministerio de Instrucción Pública, Wenceslao Roces, acompañado por un representante de la Junta de Incautación de Obras de Arte, Antonio Rodríguez Moñino, y varios guardias armados, interesándose por el monetario, uno de los más importantes del mundo. Y se fueron incautando de las piezas de oro en una operación que se amplió hasta el día siguiente. Según el acta de entrega fueron 56 monedas griegas; 830 romanas; 297 bizantinas; 322 visigodas; 564 árabes; 94 españolas medievales y modernas; 111 francesas; 432 de otras naciones, así como 69 medallas… pero las monedas incautadas fueron 2.796 con un peso de 15,908 kilos, sin contar otras 242 monedas árabes y visigodas que no se pesaron.

 

Las monedas se colocaron en 2 cajas de madera que contenían 8 talegos y varios paquetes con bandejas de cartón de monedas árabes y visigodas, y fueron trasladadas al Ministerio de Instrucción Pública, que posteriormente se enviaron a Valencia donde estuvieron en las Torres de Serranos hasta que, a mediado de 1937 se trasladaron a Barcelona, al Monasterio de Pedralbes y después a la Caja de Reparaciones situada en la Plaza de Cataluña, de donde pasaron al Castillo de Figueras. Y en febrero de 1939 las monedas se mandaron a Francia, quedando depositadas en la Embajada de España en París, de donde se remitieron al puerto de El Havre, y se embarcaron en el buque ‘Vita’ que, con bandera estadounidense, las transportó a Veracruz; y en México se inició la última fase de la operación: fundir las monedas para convertirlas en dinero de curso legal.

 

El expolio fue llevado a cabo en nombre del Gobierno de la República por Wenceslao Roces, que vivió un exilio dorado. Tras la dictadura de Franco, gobernando Adolfo Suárez, se inicia la transición, y Wenceslao Roces regresa del exilio. En las elecciones generales de 1977 se presentó por el Partido Progresista y Socialistas Independientes, de Asturias, y fue elegido Senador. Por su parte Antonio Rodríguez-Moñino, otro de los que participaron en el expolio, aseguraba que su actuación en los hechos solo fue pasiva… o sea, que solo acompañaba a los ladrones, porque lo que se hizo fue robar al pueblo español un patrimonio histórico irremplazable… y lo hicieron los ‘de la cultura’ desde el Ministerio de Instrucción Pública que estaba en manos del partido comunista…

InfoENPUNTO • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2017 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress