José Pérez-Guerra
Martes, 21 de febrero de 2017

España no ha sido nunca un Estado plurinacional

[Img #26457]En el proyecto que Pedro Sánchez presenta para volver a la Secretaria General del PSOE defiende una reforma de la Constitución en sentido ‘federal’ que reconozca ‘la plurinacionalidad’ del Estado, es decir, llegar a una Federación de Naciones Españolas, despropósito que agruparía en Babelia a un conglomerado Táifa donde, para afirmar los nacionalismos, se apostaría por imponer las diferencias para así logar una desunión más efectiva.

 

En primer lugar España no es plurinacional. Cataluña, País Vasco, Galicia, Andalucía u otra  Comunidad Autónoma nunca fueron nación. Aún en la Prehistoria, cuando llegaron los romanos, Hispania se convirtió en provincia del Imperio, e hispanos eran sus habitantes, desde Seneca, Lucano, Mela u Osio, realidad política que sigue con la ocupación visigoda con las demarcaciones anteriores. Y así lo recoge San Isidoro de Sevilla en su ‘Etimología’ cuando describe sus provincias. Tras la invasión musulmana se inicia la Reconquista que empieza en Asturias, y todos los reinos o condados se consideraron hispanos, al igual que las Marcas en la Tarraconense que pasado los siglos se llamó Cataluña: Marcas Hispánicas, territorios todos ellos en poder de una nobleza, estirpes propietarias de tierras y lo que en ellas había, hasta la población, la plebe, al servicio del señor. Y esta realidad es la que sustenta las llamadas diferencias entre las regiones hispanas… porque no constituían naciones sino regalías. Cuando por fin, se logra la unidad de los territorios de Hispania, el HispaniaeRerum  logró terminar la Reconquista y, abriéndose al mundo, logró  explorar lo desconocido y ser una gran potencia en todos los continentes, porque la unión hace la fuerza.

 

España no es fruto de una diversidad que se une federándose, porque desde hace más de 2.000 años forma un todo político. El término Federal es aquí de la Edad Contemporánea, se aplica en la segunda mitad del siglo XIX cuando se instaura la I República que se inspira en experiencias foráneas: en los Estados Unidos (una federación de antiguas colonias), Alemania  formada por antiguos feudos nobiliarios, y sobre todo Suiza, que agrupa sus cantones. Y se adopta el modelo suizo estableciéndose un conglomerado de ciudades autónomas que no tardaron en enfrentarse unas a otras, un desastre que avivó los rescoldos carlistas con otra guerra civil… Desastre que se repite en la II República cuando por esa ‘perra’ federal se constituyen cuatro comunidades autónomas creyendo que se ponían las bases para una Unión de Repúblicas Socialistas, y Soviéticas, Españolas…y como sucedió en la I República, también en la II, la Generalitat trató de proclamar la independencia.

 

Es verdad que la Constitución vigente debe de ir adaptándose a los tiempos, pero las reformas deben hacerse para reforzar la nación española nunca para cuartearla. Se deberá corregir, por ejemplo, el error de llamar castellano a la legua oficial cuando desde el siglo XVIII el romancero castellano se convirtió en español. Y revisar la administración autonómica a la vista de los que ha ido sucediendo: multiplicar por mucho los organismos y empresas públicas con la intención de llegar a convertirse en ‘naciones’ soberanas que eso a los políticos les abre múltiples expectativas en sus carreras y colocaciones para afiliados y familiares.

 

Por eso nos preocupa una reforma de la Constitución en clave ‘federal’, porque acentuaría todos los problemas actuales: encarecería mucho más la Administración Pública y España sería un rimero de naciones de corte Taifa. Nos entenderíamos por señas… pura Babelia. Y a esto parece que aspira el aspirante a instalarse en la Moncloa, como sea, el señor SancheZP… y ya lo escribió hace siglos un español ilustre: ’que cuando los ciegos guían, guay los que van detrás…’

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