Miércoles, 14 de julio de 2010
En un edificio proyectado por el arquitecto Juan Navarro Baldeweg

La Reina doña Sofía inaugura en Burgos el Museo de la Evolución Humana

[Img #2943]Casi a pie de Atapuerca se documenta el paso del homínido a ser racional, evolución manifestada por restos originales en una sensacional puesta en escena hasta ahora inédita, inaugurada el martes, 13 de julio, por la Reina doña Sofía en un luminoso ámbito arquitectónico proyectado por Juan Navarro Bardeweg en terrenos que ocupó un antiguo convento, después cuartel, en el casco urbano de Burgos.

El Museo de la Evolución Humana que cuenta con 12.000 metros cuadrados, de ellos la mitad dedicada a exposiciones, partió de una idea que toma cuerpo el año 2000, cuando la UNESCO incluyó en la Lista de Patrimonio de la Humanidad el yacimiento de Atapuerca, como señala el paleontólogo José María Bermúdez de Castro, que forma parte de un equipo director con Juan Luis Arsuaga y Eudald Carbonell: “La idea de construcción surgió hace 10 años, en una reunión del equipo de Atapuerca con el entonces alcalde de Burgos. Desde el principio rechazamos la idea de un museo en el que sólo se enseñaran colecciones de piedras y huesos. Queríamos un centro de interpretación sobre lo que podemos reconstruir de nuestro pasado con piezas que hemos encontrado. Invitar a una reflexión sobre la evolución humana”. Y, manos a la obra, la Junta de Castilla y León ha llevado a cabo aquella iniciativa, con un coste de alrededor de 60 millones de euros.

Se trata de un viaje al principio. La recreación a tamaño real del buque “Beagle” con el que Charles Darwin dio la vuelta al mundo, aparece como pórtico. El viaje se cuenta mediante paneles interactivos. A continuación viene el Salón de la Evolución, con reproducciones de ancestros como el ‘Australopithecus afarensis’, de hace 3,9 millones de años, nominado ‘Lucy’, y acaba con el ‘Homo sapiens’, Ya en la segunda planta del museo se aprecia la especie humana; las facultades que, con el razonamiento, aplica el medio natural para su utilidad, con la industria lítica, y un posterior aprovechamiento de la fauna con la ganadería y el logro de los cultivos agrarios. En la última, tercera planta, se recrean hábitats donde convivieron los protagonistas de este principio, la evolución a tenor de la climatología o los recursos que, por sus circunstancias, crean diferencias.

Es un museo donde se muestran originales y recreaciones para una mejor interpretación de los tiempos y de los espacios. Por ello incluye figuras hiperrealistas realizadas por la artista francesa Elisabeht Daynes; también una masa gris en la que el español Daniel Canogar trata de recrear múltiples conexiones neuronales, impulsos eléctricos que se ‘encienden’ mediante la actividad humana.

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