18-07-2010

Nación, Estado, Mercado

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José Pérez-Guerra

[Img #2960]El señor que dijo ante delegados del mundo que “la tierra es del viento”, acaba de pontificar en el Congreso de los Diputados, donde está la representación de la soberanía nacional, que existe la “nación política”, como si un Estado no fuera eso. Este mismo señor, José Luis Rodríguez Zapatero, aseguró en otra ocasión que España como nación es un concepto discutido y discutible, y ahora se propone buscar fórmulas de escape a la sentencia del Tribunal Constitucional, alegando que el Estatuto fue votado en referéndum por la población catalana, cuando la abstención superó más de la mitad del electorado, lo que indica que a la Generalitat no concuerda con la Generalidad de los catalanes, ausentes de aventuras soberanistas como se pone de manifiesto en cada consulta montada desde el poder político, con su inmenso tejido de instituciones al servicio, que para eso se les subvenciona.

Una nación está formada por personas de un mismo origen, con creencias, habla y tradiciones comunes, lo que define una cultura. Los judíos en la diáspora formaron durante siglos una nación donde quiera que estuviesen; y los gitanos tienen caracteres de nación, por poner dos ejemplos que forman parte de nuestra historia hispana. Historia que registra, tras el periodo romano, reinos como el de los suevos en Galicia y el visigodo en Toledo. Y tras la invasión musulmana, los naturales de la Península Ibérica se resisten, y surge el reino de Asturias que, con Cantabria incorporada, domina la cordillera del norte. Y surgen condados, reinos... pero nadie reconoce una nación asturiana, leonesa, gallega, castellana, pamplonesa o navarra, alavesa, aragonesa o catalana. Los países, que son territorios con características propias, como puede ser el País del Andévalo en la provincia de Huelva o aquellos que podrán albergar reductos de personas diferentes, entran dentro de las propiedades reales o condales, porque a lo largo de la historia eran las dinastías, emparentadas entre sí, las que ostentaban el poder absoluto. Y ningún órgano, siempre creado para reforzar la autoridad y lograr un mejor control de gobierno, tenía rango por encina del soberano. Ni la Generalitat, ni cualquier otro instrumento Comunero, o General por Común.

El Estado es la organización de un Reino, un Condado independiente o un sumando llamado Corona. Corona como herencia de una Casa reinante, con naciones y países que pueden tener límites comunes o estar separados, como sucedía con la Corona o Reino de Aragón, con propiedades territoriales en la Península Ibérica, en Francia, y en islas y otros lugares de la cuenca mediterránea. En un tiempo diferente, que no es posible resucitar en un mundo donde por encima de los Estados, el Mercado señala la necesidad de entenderse, de limar diferencias cuando el hombre es el y sus circunstancias, nunca el empeño de unos políticos con vocación taifa. Porque los que conocemos Cataluña por haber vivido años en ella, los que conocemos su historia, su geografía y sus potencialidades, tenemos la certeza de que inmensa mayoría no se sienten tan diferentes. ¿O es que Montilla ya tiene poco en común con cualquier cordobés de Iznajar?...

Mercado. Dicen los políticos catalanes que puede haber ruptura en España si no se les atiende. ¿De que?, ¿Es que en Cataluña hay personas diferentes a las que residen en Aragón, Castilla-León, Andalucía o Extremadura?. ¿Es que soportan algún pesado yugo?. La mayoría de los catalanes sufren este nacionalismo intervencionista que le exige hasta modificar sentimientos, a veces con métodos muy "nazional-socialista". En un Mercado abierto como es el español, el consumo es el gran canal que surte de fondos a las administraciones públicas, y ese consumo está en el origen de los sueldos que, vía IRPF, agrega más caudal. La fábrica de SEAT en Martorell, por citar un ejemplo, es un factor impositivo de mucha cuantía en Barcelona; pero los impuestos que genera, todos, los ha pagado el comprador del vehículo. Un automóvil que es un largo sumando de impuestos, desde las piezas del motor, las ruedas y la tapicería –con sus impuestos incorporados- a las nóminas de millares de trabajadores, que también cotizan su IPRF y por consumo. Es decir, el Mercado, donde se intercambian productos y conocimientos o servicios de todos. Pero si algunos prefieren el “nosotros solos”, lo normal será que se rompa también con el Mercado español...

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