Desde el punto de vista sociológico, artístico y cronológico, la exposición “Arte en la intimidad”, abierta en el Museo de Cáceres, descubre la relación mantenida por Wolf Vostell con los cacereños pues, junto a pinturas, ‘dé-collages’, maquetas de proyectos, acuarelas, cuadros-objetos y bronces, se exhiben también obras de carácter íntimo, particularmente bocetos, joyas o libros que incluyen dibujos y dedicatorias.
Procedentes de una treintena de colecciones, estas piezas de la muestra, promovida por el Consorcio Cáceres 2016, comisariada por María del Mar Lozano Bartolozzi y José Antonio Agúndez, son una oportunidad para descubrir una faceta de su producción más reservada y entrañable, poco conocida y bien diferente en algunos casos de su iconografía habitual.
Vostell (Alemania, 1932-1998), tras su dilatado periodo de formación en su país y en Francia, decidió visitar Guadalupe para completar el ciclo sobre Zurbarán que se conserva en el monasterio jerónimo, así como para trabajar en un ambiente tranquilo de fuerte resonancias antropológicas. En Extremadura conoció a Mercedes Guardado, una maestra con quien acabó casándose el año 1959. En estos primeros años de relación con Extremadura, Wolf Vostell realizó una serie de ‘dé-collages’ e incluso proyectó sus primeros cuadros que incluyeron aparatos de televisión. Fruto de esta temprana relación del artista con Cáceres, realizó dos tempranas exposiciones, una en los Salones de Educación y Descanso, el año 1958, y otra en la Sala Lux en 1960, individuales que anticipaban una larga e intensa trayectoria artística a nivel internacional.
En los sesenta se estableció en Malpartida de Cáceres y en las afueras fundó el museo que lleva su nombre, con un fondo que se ha ido ampliando. La exposición “Arte en la intimidad. Obras de Vostell en Cáceres (1958-1998)”, seguirá abierta hasta el 12 de septiembre.