José Pérez-Guerra
Domingo, 20 de septiembre de 2009

Los nazis y los fascistas cumplen 90 años. Y con lo "anti" como bandera, impusieron regímenes totalitarios

[Img #1015]En septiembre de 1919, Adolf Hitler ingresó con el carnet nº 5 en recién constituido Partido de los Trabajadores; y pocos meses después, se hizo con el control de la formación que pasó a llamarse Partido Nacional Socialista de Trabajadores Alemanes, nominado "nazi" para abreviar, con el objeto de conquistar el poder y construir una nueva Alemania anticapitalista y antimonárquica, lo que le llevó a enfrentarse a los comunistas que pretendían una alianza con los rusos. Exactamente 20 años después, de acuerdo con la URSS, la Alemania nazi invadió Polonia, la conquistaron y se la repartieron. En agosto de 1939 los ministros de Exteriores alemán y ruso, Ribbentrop y Molotov, habían firmado un acuerdo de cooperación con una cláusula secreta en la que se convenía el reparto de Polonia: así empezó la II Guerra Mundial.

 

Hace 90 años, el 23 de marzo de 1919, en Milán, Benito Mussolini, formado en la redacción del periódico socialista "Avanti", donde trabajó bastantes años, se propuso crear un antipartido; y el proyecto alumbró los "Fasci di combattimento" con un programa que los define como republicano, anticapitalista y socialista, que combaten por el poder. "Fascio" significa haz, y "fasces" era el nombre que simbolizaba en la antigua Roma el poder del Estado. Mussolini se proponía crear un Estado fascista, en el que el antipartido, su Movimiento, gobernarse de manera absoluta. Los "fascis" eran antiguos socialistas, sindicalistas e italianos desengañados por la guerra, y que añoraban, ante tanta miseria, la grandeza del Imperio, latente en las ruinas de muchas ciudades, explicado en los libros. Por conveniencia, se respetaba a una Monarquía obediente, donde los reyes debían estar al servicio del Poder estatal, porque había que construir una Nueva Italia.

 

Desde hace 90 años los que alardean de antisistema o anticapitalista, siguen con la consigna de oponerse al orden constituido, revolucionando lo que existe para conquistar el poder y permanecer en él como legítimos poseedores, si no es "Por la Gracia de Dios", fórmula envejecida, que lo sea por la fuerza del puño cerrado o la mano extendida, machacando cualquier oposición; como lo hicieron Hitler y Mussolini. Y lo más asombroso es que llaman fachas y nazis a otros que son o podrán ser como ellos. Porque los anti, con sus comportamientos totalitarios, solo buscan el beneficio.

 

Ser antisistema, sin definir cuál, es un contrasentido. El hombre no es un individuo solitario, necesita un sistema de convivencia; manejar a las masas requiere organización que es sistema. Los antisistema, que alardean de antimilitaristas, solo desean un cambio a su favor: sustituir el sistema que ha logrado las mayores cotas de libertad -y de progreso- para el hombre, como es, con todos sus defectos, la democracia liberal, por el sistema comunista, dictaduras que ha ocasionado millones de asesinatos; el sistema que sufren los cubanos o norcoreanos, por citar dos naciones "monárquicas" a la manera marxista, cuyas jerarquías no se quitan el uniforme, ni las medallas, ni cuando van al aseo.

 

Ser anticapitalista es otra sinrazón. Capital es cabeza, facultades mentales. Y por el desarrollo de esas facultades el hombre intercambia productos y servicios, capitales materiales y capitales intelectuales o esfuerzos. Dice el Diccionario de la RAE que Capital es: "elemento o factor de producción formado por la riqueza acumulada, que en cualquier aspecto se destina de nuevo a aquella en unión del trabajo y de los agentes naturales". Y desde la noche de los tiempos se ha desarrollado un comercio, unas interrelaciones, un factor económico y social que ya en la Edad Contemporánea, cuando Marx escribió su libro "El Capital", fue llamándose capitalismo... Un capitalismo que entra en los proyectos de vida, el de ser, prosperar, generar riqueza, al que pueden aspirar sólo los hombres libres. Y otro capitalismo, monopolio del Estado, cuando Estado se confunde con Partido Único que es, por lo que se ve, a lo que aspiran los “anti”; pero que genera millonarios del sistema, como ha sucedido en la antigua URSS y en China, donde hay más multimillonarios que en el resto del mundo.

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