José Pérez-Guerra
Domingo, 27 de agosto de 2017

El arte se ha desarrollado en las esferas de los políticos de tierra y cielo

[Img #27672]En la exposición ‘Power’ que se celebra hasta octubre en la Sala de Arte Robayera, de Miengo, Cantabria, el artista vizcaíno Kepa Garraza trata de demostrar que el arte ha servido de propaganda a lo largo de la historia; realidad que se constata desde el remoto cuando a la vera de reyes o faraones, con los sacerdotes en el apretado círculo del poder, los artistas decoraban palacios, templos, lugares públicos y también tumbas monumentales. Desde los tiempos míticos a las realidades constatadas, con obras que forman parte del patrimonio de la humanidad.

 

Arte oriental y arte occidental; Grecia y Roma en nuestra vera europea, con el arte al servicio del Poder, presente en esculturas, bustos, mosaicos, cerámicas que eran ornamento, culto, y objetos de representación tanto en palacios y villas como en acueductos, arcos de triunfo, teatros o anfiteatros… y esta realidad continuó cuando se derrumba el Imperio Romano y los llamados Bárbaros se alzan con el Poder y la Cultura, tiempo en que el arte siguió como instrumento de propaganda; la misma función que sigue ejerciendo en la Hispania conquistada por los musulmanes.

 

Durante el Medievo, en la Hispania cristiana –reinos y condados- el arte mantuvo su vinculación política, porque en Europa, con el Sacro Imperio Romano y Germánico –Carlomagno soberano del poder terrenal; el Obispo de Roma, del espiritual- surgen las Órdenes Religiosas y con ellas el Románico, después el Gótico, que se propagan desde las Galias a Hispania y otros territorios cristianos, tiempo en el que los artistas trabajan para reyes y alta nobleza, también para la Iglesia instalada en el circulo del Poder… un arte en onda sacra que era lo oficialmente correcto. Cuando llega el Renacimiento, el arte baja al suelo terrestre pero sigue girando en torno de los poderosos, hasta que en la Edad Contemporánea, con la industrialización y el nacimiento de una clase empresarial solvente, se abre a la sociedad porque había ‘mercado’. Pero en tiempos modernos, el arte sigue siendo utilizado por movimientos sociales y partidos políticos como vehículo de propaganda, y ‘en  parte’ se mantiene en esa línea de crítica, a veces con obras o artilugios que dicen lo que se escribe en el manual de presentación; interpretaciones de la situación a tenor del soplo que más convenga. Son artistas que parecen politólogos. 

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