José Pérez-Guerra
Martes, 13 de febrero de 2018

Palos a la Constitución y al idioma español en Gerona y Mallorca

[Img #28731]El Ayuntamiento de Gerona ha aprobado una moción impulsada por los grupos separatistas PDeCAT, ERC y la CUP, para cambiar el nombre de la Plaza de la Constitución por el de 1 de octubre de 2017, cambio que según la alcaldesa, Marta Madrenas (del PDeCAT) se hace porque ‘la Constitución Española no es democracia’. Y el Ayuntamiento de Palma de Mallorca regido por un tripartito formado por los nacionalistas de Mes, el PSOE y Podemos, con Francina Armengol como alcaldesa, acuerda el uso del catalán para todos los contratos públicos lo que significa que la lengua oficial del Gobierno municipal solo es el catalán, y eso constituye una vulneración del mandato constitucional.

 

Con estos acuerdos, los ayuntamientos de Gerona y Palma de Mallorca dan un paso adelante hacia las metas del nacionalismo separatista; en la capital del Ampurdán tratan de deshacerse de la Constitución Española aprobada por Las Cortes (Congreso y Senado) en octubre de 1978, y ratificada por la amplia mayoría del pueblo soberano (el 88,54%) en referéndum celebrado el 6 de diciembre de ese mismo año, mayoría que también obtuvo en Cataluña e Islas Baleares, mientras el nombre de 1 de octubre de 2017 recuerda un paripé de referéndum que condujo a una situación cómica, a tenor de lo que declaran los propios independentistas implicados… La Constitución dice en el título preliminar que la creación y actividad de los partidos políticos son libres ‘dentro del respeto a la Constitución y a la ley’, y ese mandato quedo vulnerado en esa fecha fatídica para la convivencia entre catalanes y en el marco general español.

 

Y en el artículo 3 del título preliminar, la Constitución dice: ‘El castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla. Las demás lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas de acuerdo con sus estatutos…’, es decir serán también o además de. Pero el Ayuntamiento de Palma de Mallorca olvida el mandato constitucional, y tras arrinconar el mallorquín (un romancero como las otras lenguas que llegan del Medievo) tratan de imponer el catalán como vehículo para alcanzar el paraíso de ‘los países catalanes). Y eso se hace en un Ayuntamiento en manos de un tripartito en el que están socialistas del PSOE y comunistas de Podemos… dos formaciones políticas empeñadas en descuartizar la unidad española con la matraca del federalismo, los taifas de ahora, que aportarían mas canonjías de las actuales, que no son pocas.

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