José Pérez-Guerra
Lunes, 16 de abril de 2018

De las hablas de los vascones a la lengua Vascongada y al Euskera

[Img #29162]La exposición ‘Navarrorum. Dos mil años de documentos navarros sobre el euskera’ es un proyecto itinerante que se inició en Pamplona el año pasado, y recorrerá diversas poblaciones navarras, guipuzcoana y llegará hasta Sangüesa (Zaragoza) para terminar en Alsasua a final de 2018, pretendiendo ‘realizar un reconocimiento público al euskera como patrimonio y poner en valor, dicen los organizadores, su conservación y promoción’.

 

En la prehistoria, los ouscones o vascones habitaban parte de los Pirineos, donde vivían de sus ganados, comunicándose con hablas de las que no hay rastro de signos o escritura, mientras que en el resto del norte peninsular ya se había recorrido un largo trecho como se pone de manifiesto en los yacimientos arqueológicos del periodo anterior a fenicios, griegos y cartagineses que contribuyeron al desarrollo cultural ibérico. Pero a consecuencia de las guerras púnicas, Roma invade la Península que está en la esfera cartaginesa, y se adueña del territorio tras vencer al ejército de Cartago compuesto por mercenarios procedentes del Cercano Oriente, varias decenas de miles de mercenarios que no pueden volver a su tierra y necesitan refugiarse en alguna parte. Y el mejor lugar son los Montes Pirineos porque muy cerca están los ilergetes (Lérida) que, comandados por Indibil y Mandonio lucharon junto a los cartagineses y por tanto eran compañeros suyos. Muchos millares de veteranos jóvenes se establecieron y fundaron sus hogares en tierra de los vascones.

 

Y son los hijos de estos mercenarios de diversas procedencias, especialmente de Armenia, los que, conociendo las aventuras paternas, sus viajes, los combates… les queda pequeño el territorio de las montañas y buscan aventuras y prosperidad, primero en tierras más propicias, en navas, donde se hacen notar. Habitantes de las navas que pasado el tiempo sostienen al rey de Pamplona en sus luchas entre estirpes por lo que la denominación del Reino pasa de llamarse de Pamplona (ciudad de origen romano fundada en tiempos de Pompeyo) a Navarra. Y las nuevas generaciones de navarros se hacen notar no solo en el reino sino en Aragón y zonas habitadas por caristios, autrigones y várdulos, que fueron tomando el nombre de Vasconia.

 

Las hablas de los vascones se cruzaron con las hablada por los veteranos cartagineses, y ese es el germen de un idioma que con ellos se fue introduciendo fuera de los Montes Pirineos… De ahí el aporte cartaginés de los ‘berri’ o ‘eli’, y al escribirse, con caracteres latinos, se conservase las ‘K’ (letra griega) muy utilizada en el Cercano Oriente desde los tiempos de Alejandro Magno, y en Fenicia y su sucesora Cartago. Las hablas de los vascones que derivó en lengua vasca. Y sobre este origen un tanto legendario se han alimentado muchas fantasías. El presbiterio Pablo Pedro Artarloa dice en su obra ‘Apología de la lengua Bascongada o ensayo crítico filosófico de su perfección y antigüedad sobre todas las que se conocen’, editada en Madrid el año 1803, asegura que ‘corroborará’ los argumentos de quienes afirman que la lengua vascongada ‘no solo fue la primera que se habló en España, sino que fue formada por el mismo Dios en la confusión de la torre de Babilonia. Probaré, en segundo lugar…que su memoria pasa mucho más allá de lo que se puede llegar la memoria de las Historias: últimamente, se hará ver por la extraordinaria protección del Bascuence ser la única lengua digna de ser comunicada a Dios por el primer hombre…’. Total, es de origen divino. Y muchos años después de esta revelación cuasi mística, el Bascongado que se hablaba según el reverendo Astarloa en el Paraíso Terrenal, llega la lección nacionalista de Sabino Arana que siembra la tierra de donde surge el Euskera en la Edad Contemporánea… El recorrido de esos mil años que presenta la exposición ‘Navarrorum’...

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