Un conjunto de piezas realizadas por Luis Arranz con metal, conforman la exposición “El enigma de la escultura”, itinerante abierta de julio a agosto en Mieres, que pasa desde principio de septiembre a la Sala Cultural Cajastur Alfonso VII 2, de Mieres, de donde pasará, a Gijón entre octubre y noviembre.
Luis Arranz es un artista burgalés, hecho a sí mismo, que traza un discurso naturalista y sintético. Siempre se ha expresado a través del volumen hecho en madera, con piedra y metal, materias con las que representa figuras humanas, animales y hasta flores, siempre con formas trazadas desde sus intuiciones. Como si interpretase unos alrededores en los que la memoria aporta su parte, con la sustancia de sus contenidos, lo que supone expresar su propio imaginario, desde el mito que llega de los ancestros a los entornos vividos a tenor de sus circunstancias.
Luis Francisco Arranz (Aranda de Duero, 1948), autodidacta, busca, como señala Santiago López al comentar su obra, un inconformismo vital, “como si su vocación tardía le impidiera probar nuevos materiales y nuevas formas para llenar el vacío larvado de su arte, en busca del tiempo que fue...”. Su exposición “El enigma de la escultura”, abierta a mitad de itinerancia en la Sala Cultural Cajastur, de Avilés, se clausurará el 2 de octubre.