José Pérez-Guerra
Viernes, 7 de diciembre de 2018

La Constitución de 1978 hizo posible la concordia y el progreso de la nación española

[Img #30451]En el acto conmemorativo del 40 aniversario de la Constitución Española aprobada, por la inmensa mayoría de los españoles, en el referéndum del 6 de diciembre de 1978, el rey don Felipe dijo en el Congreso de los Diputados que ‘No es una Constitución más de nuestra historia. Es la primera realmente fruto del acuerdo y del entendimiento, y no de la imposición’, un acuerdo logrado tras un largo periodo de desencuentros que dieron lugar a una guerra incivil y a una dictadura.

 

Y ahora que tanto se habla de la ‘Memoria Histórica’, bueno sería que se empezase por el principio, abril de 1931, cuando se instaura la II República que en vez de unir a los españoles inicia un periodo revolucionario, porque semanas después, en esa primavera de esperanzas frustradas, en Madrid se queman iglesias y centros religiosos, acción que pronto sigue en otras ciudades españolas. Es la deriva enloquecida de una República que miraba a la Rusia Soviética como ejemplo a seguir, hasta el punto que estableció cuatro comunidades autónomas, llamadas históricas –Cataluña, País Vasco, Galicia y Andalucía- , base de una esperada Unión de Repúblicas Socialistas Españolas, algo así como la URSS. Y fueron tantos los desmanes, que en las elecciones generales de 1933 el gobierno pasa a manos de la oposición con Alejandro Lerroux y José María Gil Robles, y las fuerzas socialistas y comunistas alimentan la Revolución de Asturias, que debía continuar en Vascongadas y Cataluña, primer golpe de Estado que fue abortado por el ejército que actuó en Asturias.

 

Entre 1931 y 1936 los milicianos de la República quemaron una parte sustancial del patrimonio histórico (iglesias, conventos, monasterios, retablos, pinturas, esculturas…) y asesinaron a millares de personas consideradas enemigos, hasta acabar con el líder de la oposición política, José Calvo Sotelo, en julio de 1936, crimen que colmó el vaso porque días después se inicia la Guerra Civil que fue una locura desatada, porque en ambos bandos se cometieron tropelías. Y la guerra termina con la victoria del bando nacional dirigido por Franco; general que llega al poder e instaura un régimen dictatorial porque como él mismo decía, su poder era vitalicio (‘por lo vitalicio de mi Magistratura…), y en las monedas figuraba: ‘Francisco Franco, Caudillo de España por la gracia de Dios’…

 

Muere Franco y se trata que el régimen continúe, gobernando Arias Navarro; pero se instaura la Monarquía y desde ese mismo instante, el rey don Juan Carlos, trata de cambiar los rumbos y sitúa en el Gobierno a Adolfo Suárez muy acorde con el monarca, que inicia el camino de la necesaria transición democrática. Felipe González, presente en los actos conmemorativos del 40 aniversario de la Constitución, dijo a la salida del Congreso que el rey don Juan Carlos ‘era constitucional antes que se promulgara la Constitución’, y habla de unas trincheras a las que no se debería volver. Por eso en estas fechas en las que recordamos la Constitución que hizo posible la concordia, y el progreso, recordamos el cuadro de Juan Genovés, ‘El abrazo’, y rechazamos de plano a quienes intentan sembrar el odio y que volvamos la vista atrás y solo veamos una parte del problema; a los republicanos de corte bolivariana o marxistoides.

Enlaces automáticos por temática
InfoENPUNTO • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2019 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress