José Pérez-Guerra
Lunes, 18 de febrero de 2019

El derecho a decidir, sin límites legales, nos llevaría a situaciones irracionales

[Img #30770]En la primera jornada del proceso a los políticos que organizaron un referéndum ilegal y declararon, a baja voz, la constitución de la República Catalana, el ex vicepresidente de la Generalitat, Oriol Junqueras, se defendía ante el Tribunal Supremo con un discurso muy devoto centrado en su voluntad de una Cataluña independiente de la España que amaba, porque los catalanes con su derecho a decidir, así lo manifestaron, olvidando que el independentismo no tiene ni la mitad de los votos de los catalanes, aunque cuenten con mayoría en el Parlamento, y que el referéndum fue una puesta en escena orquestada por la Generalitat con el apoyo de fundaciones comprometidas y altamente subvencionadas. El derecho a decidir es una verdad a media, porque al igual como cualquier ciudadano tiene derecho a conducir un vehículo, éste necesita carnet y someterse a las normas en cualquier carretera.

 

Un referéndum sobre la unidad de España es inviable porque la Constitución, aprobada por la inmensa mayoría de los españoles, entre ellos los catalanes, dice que ‘la soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado’… y agrega que: ‘La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e INDIVISIBLE de todos los españoles’. Lo dice la Constitución que ha hecho posible las Comunidades Autónomas, partes del Estado de la nación indivisible. Y lo dice el sentido común, porque si hubiera un derecho a decidir, al igual que una Comunidad Autónoma, podría ejercerlo una Provincia, un Ayuntamiento o cualquier barrio o distrito municipal que desease independizarse.

 

¿Derecho de las administraciones públicas y también de las personas?. Porque si así fuera mis hijos y yo decidiríamos no pagar tantos impuestos, y reducirlos a la mitad porque la clase política cuesta muy cara. Un enamorado casarse con la elegida aunque no tenga el consentimiento para el ‘sí quiero’. Y un okupa elegir la vivienda que desea aprovechando unas vacaciones de la familia para forzar la puerta e instalarse en ella, porque así lo ha decidido… y eso por lo que se ve es un derecho...   

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