El Ministerio de Cultura concedió días atrás a Santiago Sierra el Premio Nacional de Artes Plásticas 2010, pero el activista, que ha crecido amamantado en las ubres del Estado, desde sus distintas administraciones, renuncia al galardón y a su dotación señalando: “es mi deseo que en este momento el arte me ha otorgado una libertad a la que no estoy dispuesto a renunciar... Este premio instrumentaliza en beneficio del Estado el prestigio del premiado”. Y para redondear el rizo, Santiago Sierra mezcla churras con merinas al indicar: “Un Estado que participa en guerras dementes alineado con un imperio criminal. Un Estado que dona alegremente el dinero común a la banca. Un Estado empeñado en el desmontaje del Estado del Bienestar en beneficio de una minoría internacional y local. El Estado no somos todos. El Estado son ustedes y sus amigos. Por lo tanto no me cuenten entre ellos, yo soy un artista serio”. Y se despide de la ministra de Cultura, con saludo anarco: “Salud y Libertad”.
Que Santiago Sierra sea artista es una cuestión discutible, tan discutible como su falta de seriedad y hasta de coherencia. Más bien el texto contiene una actitud tan pedante como totalitaria, descubriendo lagunas en el conocimiento del mundo en que vivimos. Si seguimos el hilo de su texto nos parece que se autovalora –a la altura que ha llegado- creyendo que premiándolo a él se beneficia el Estado. Delira. Y acusa al Estado de participar en guerras dementes con el imperio del mal. Para este artista de no sabemos que concepto ético, es posible que las guerras no fuesen dementes si el Estado se aliase con los Castros, la monarquía norcoreana, la China capitalista o los bolivarianos, muy en acordes todos ellos con la dictadura iraní...
Y asegura que el Estado dona alegremente el dinero de todos a la banca. Pero, ¿cuáles son los grandes grifos que aportan los recursos a las Administraciones Públicas?. Sumando las plantillas y los jubilados de los dos grandes bancos -que por cierto no se han beneficiado de nada, porque no solicitaron ayudas- con Telefónica y media docena de grandes empresas, el Estado se beneficia de esos factores de coste de personal por los impuestos directos y los indirectos, es decir más de la mitad de la cuantía dedicada a Personal revierte en el Estado; porque son los emprendedores, con los que ahorran e invierten, los que suministran los activos del sector público. Un dinero que alimenta, entre otras muchas cosas, un arte oficial que beneficia a artistas con propuestas innovadoras y otros que montan su teatro para denunciar cualquier cosa. El Estado no somos todos; porque éste es sólo el instrumento que administra la cosa pública, el que establece un orden necesario en toda sociedad libre. Pero al Estado unos pagan mucho y otros se benefician bastante por múltiples meandros.
Este artista serio, según él, que desprecia a los que fueron galardonados en ediciones anteriores, tan ácrata él, fue quien exigía el pasaporte para contemplar su desinstalación, o algo así, en la Bienal de Venecia del año 2003, cuando era el artista representante del Estado... El que en 2006 pretendía gasear una sinagoga; el que en 2007 construyó 21 módulos utilizando excrementos humanos; y en 2008 puso en escena un no sabemos qué llamado “Los penetrados”, performance tan artística como divertida, sí señor. Nació en Madrid en 1966; ha residido varios años en México, y ahora vuelve a Madrid, al parecer en olor de santidad artística... por eso no quiere que el Estado se beneficie de la fama, y renuncia al premio, y a la dotación, porque es más importante la publicidad que su rasgo le ocasiona...