Miércoles, 14 de octubre de 2009

'La Biblia y El Cordero Místico' de Eduardo Arroyo, en el Círculo de Lectores

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[Img #1078]Junto a El Cordero Místico, retablo de Eduardo Arroyo, se presentan hasta el 25 de noviembre cuatro óleos sobre tela y un centenar de ilustraciones realizadas por el artista madrileño para la edición La Biblia, de Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores, en el Centro Cultural Fundación Círculo de Lectores, de la Ciudad Condal.

 

La conocida como Biblia del Oso, llamada así por el grabado de un oso en la portada de la primera edición, traducida del griego y el hebreo al castellano por Casiodoro de Reina, publicada en 1569, y posteriormente revisada por Cipriano de Valera, ambos monjes fugitivos del Monasterio de San Isidoro del Campo, Sevilla, para ponerse a salvo de la Inquisición, está considerada como obra excelente de la literatura hispana. La edición que ahora se hace, ilustrada por Eduardo Arroyo, contiene el Pentateuco, los cinco libros primeros del Antiguo Testamento, atribuido a Moisés; dos volúmenes con 200 ilustraciones de ellas 3 desplegables.

 

Casiodoro de Reina y Cipriano de Valera, nacidos en Sevilla o en sus proximidades en el siglo XVI, fueron monjes de un monasterio que tiene sus raíces en el tiempo visigodo, donde, probablemente, profesaron tanto Leandro como Isidoro, dos hermanos que fueron sucesivamente obispos hispalenses, cuando la ciudad bética se llamaba Hispalis. Y allí, en este monasterio conocido por el nombre de San Isidoro del Campo, debieron conocer a Benito Arias Montano, nacido no muy lejos, en Fregenal de la Sierra que, encumbrado en la Corte, organizó la biblioteca de San Lorenzo del Escorial, fue enviado por Felipe II a Portugal para estudiar los derechos sucesorios al trono, y dirigió el proyecto de la Biblia Políglota Complutense. Y tal vez para ponerse a salvo de la quema inquisitorial se refugió en la ermita de la Peña, Sierra de Aracena, hoy término de Alájar (Al Laja/la Peña).

 

Fue el Monasterio de San Isidoro del Campo, cercano a las ruinas de Itálica, un convento puesto en cuestión por la Santa Inquisición; purgado hasta el exterminio cuando el prior Garcia Arias y los frailes de la comunidad fueron apresados por herejes. Y en dos Autos de Fe celebrados en Sevilla, se les condenó a la hoguera a unos, y otros a morir estrangulados; sentencias cumplidas los días 24 de Septiembre y 22 de Diciembre de 1559. Entonces Casiodoro de Reina y Juan de Valera, en el exilio, trabajaban en la traducción de la Biblia a nuestro vulgar romancero castellano; y hasta es posible que a ellos le dedicaran este trabajo, en cuya portada se puede leer: "La Palabra de Dios nuestro permanece para siempre".

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