Amalia García Rubí
Domingo, 19 de diciembre de 2010
Madrid

Ángel Busca, “Paisajes y miradas”, en la galería Ansorena

Enviar por email

[Img #4319]La galería Ansorena acaba de inaugurar la última individual de Ángel Busca, Madrid 1951, un artista con importante trayectoria dentro de la pintura realista contemporánea, cuya obra está representada en colecciones nacionales e internacionales.

Tildar a Ángel Busca de pintor de paisajes sería quedarse corto a la hora de valorar una obra nacida, es verdad, del placer que le brinda el natural, pero cuyos objetivos se sitúan más lejos de la mera captación de luces y atmósferas como elementos cambiantes de la naturaleza, para abordar lo imperecedero, es decir, el sentido último de la pintura. Aquello que Monet, paradójicamente el más puro de los impresionistas, fue descubriendo con el tiempo hasta transformar, durante su madurez, los matices fugaces y sensitivos del paisaje en expresiones intangibles emocionalmente estables. Ángel Busca vive, como nosotros, en una época nada propicia al detenimiento, pero su espíritu tranquilo y su necesidad de encontrar otras vías de reflexión alejadas del ruido, le conducen a territorios que aún conservan la fusión equilibrada del elemento humano con la vida salvaje. En esos lugares apartados, se recrea el artista buscando un lenguaje nada efectista y sólo relativamente sujeto a parámetros espacio-temporales, para observar los bosques húmedos y verdes del norte peninsular, los canales venecianos o las aguas del lago Grassy en Florida, no con el fin de retratarlos sin más, sino de usurparles la esencia de su naturaleza silente, cuya existencia monótona y al mismo tiempo cargada de matices, siempre ha seducido al artista. Alejado de toda retórica, tampoco abocado a la inmediatez de lo efímero, Ángel Busca sabe transmitir a través de sus fragmentos del entorno, el misterio de una belleza en cierto modo vetusta, añosa. La inexplicable verdad del arte es el cometido de unas obras que arrancan de la realidad para acabar abstrayéndose en luz, color, textura y armonía de un lenguaje a menudo elegíaco… A lo largo de su fecunda creación, la personalidad de este pintor ha sido la del viajero asombrado, la del ser contemplativo que se inspira en su más íntimo soliloquio.

Galería Ansorena, C/ Alcalá 52, de Madrid, abierta hasta el 20 de enero.

InfoENPUNTO • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2017 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress