José Pérez-Guerra
Miércoles, 22 de diciembre de 2010

En el Museo de Arte Sacro de Barbastro faltan piezas retenidas, sin crédito alguno, en Lérida

[Img #4384]En el recién inaugurado Museo de Arte Sacro de la Diócesis de Barbastro-Monzón, aparecen vacíos es sus paredes donde fotografías, en blanco y negro, recuerdan que las obras originales que debieran ocupar estos sitios, están “depositadas” en el Museo Diocesano de Lérida.

El “depósito” caducó hace bastantes años, sin que se haya producido el retorno de las piezas a su lugar de origen. Cuando, atendiendo a una nueva demarcación eclesiástica a tenor del establecimiento del Estado de las Autonomías, la ‘franja’ aragonesa que formaba parte de la Diócesis de Lérida, pasaron a pertenecer a la Diócesis de Barbastro-Monzón. Pero en Lérida se quedaron con ‘el relicario’. Para normalizar la situación, la Nunciatura estableció en 1998 que “el patrimonio artístico procedente de las parroquias desmembradas, que se encuentra actualmente el Lérida, está a título de depósito y no de propiedad, mientras la Diócesis de Lérida no pruebe lo contrario en cada caso; por lo que debe devolverse”.

Ante esta posición de la Nunciatura, la Generalitat de Cataluña se personó en el contencioso, estimando que todo el contenido del Museo Diocesano de Lérida forma parte de su Patrimonio Histórico, y por lo tanto tenía la obligación de defenderlo como suyo. Ignora que el patrimonio histórico no es catalán, andaluz, aragonés o riojano, sino “riqueza colectiva” de todos los españoles, a tenor de la legislación vigente; que el Estado central tiene la obligación de defenderlo, y los gobiernos autonómicos, si se transfiere esa responsabilidad. Por ello la Generalidad se empeñó en buscar argumentos y personarse en los distintos litigios que este contenciosos ha ido originando. Y en ninguno le han dado la razón. Pero esto no desanima a quienes se niegan a devolver los objetos a sus congregaciones. Olvidan que las iglesias son sus fieles, y que los señores obispos no non dueños de nada.

Por eso un diocesano de Lérida, como si descubriese la clave del arco, argumentaba: “La Santa Sede ha rechazado todos los recursos por razones peregrinas, y se niega a abordar el meollo de la cuestión: la propiedad, porque se saben sin argumentos”. No consideraba que “esa llamada propiedad” fue “adquirida” de manera poco honesta. Una práctica se fue sucediendo en el tiempo. Desde que el señor obispo Messeguer i Costa (1890-1905) se dedicara a sufragar obras necesarias en diferentes parroquias “a cambio” de tal o cual pieza. Y así se llevó de Zaidín su Virgen, Virgen de Zaidín que se encuentra en la Parroquia de Sant Llorenç, de Lérida. En el archivo del Museo Diocesano de Lérida se conserva el recibo de compra-venta de esta obra y el de otras tres más. Por lo que se ve todo muy mercantil. Con el dinero de los Diezmos entregados para atender las necesidades de la Diócesis, pero empleado por los señores obispos para adquirir títulos de propiedad.


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