Domingo, 2 de enero de 2011

El Chillida-Leku cerró al finalizar 2010

[Img #4447]El sitio que el escultor Eduardo Chillida soñó para quedarse junto a una representación de su obra, realidad desde su inauguración hace diez años, ha cerrado al público por motivos económicos. Ha sido un museo de autor y a la vez una referencia por su singularidad ambiental; pero sigue siendo el lugar donde reposan los restos de este artistas singular, que ha legado a la posteridad el resultado de sus capacidades e imaginaciones, la integración del espacio con las realidades y utopía humanas.

El Chillida-Leku es un empeño del escultor, seguido por su viuda Pilar Belzunce, su hijo Luis y demás miembros de la familia, que han tratado de administrarlo hasta que los desfases económicos obligan su cierre y el despido de más de veinte empleados, quedándose fuera de la oferta cultural. Se trata de un museo privado que gestiona una herencia de especial significado social, lo que convierte el problema en un asunto público. De ahí las conversaciones que se celebran con las distintas administraciones públicas, desde el Gobierno Autonómico a la Diputación Foral de Guipúzcoa, y el municipio de Hernani, en cuyo término se encuentra el caserío Zabalaga, convertido en el lugar de Chillida.

Y es de esperar que en breve se logre un acuerdo que permita compartir este patrimonio, con su gestión, para que el Chillida-Leku reabra sus instalaciones y siga cumpliendo su función, en el lugar que Chillida eligió para quedarse, donde reposan sus restos desde su fallecimiento el año 2002.

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