Con el título “El Tormes se asoma al Pisuerga”, el Museo Taurino presenta una muestra con obras de dos salmantinos vinculados al mundo de los toros: el escultor, perteneciente a una familia de ganaderos en tierras charras, Jesús Cobaleda, y el pintor Sánchez Marcos que, como matador de toros, tomó la alternativa en Salamanca, el año 1985. Se trata de un conjunto en el que la expresividad, y la fuerza, aparece como referente de una tradición que llega desde la antigüedad, adquiriendo categoría de espectáculo popular con las fiestas celebradas en plazas mayores, hasta el siglo XVIII, cuando el mundo de los toros pasa a constituirse en razón económica y como tal profesión acreditada.
Jesús Cobaleda, licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Salamanca, presenta figuras de bronce donde recrea faenas a caballo en el transcurso ganadero, y toreo de capote en la plaza “porque, dice, tiene más plasticidad que con la muleta”; con gestos y movimiento en un ambiente lúdico en el que toro y torero compiten hasta el sacrificio. Cobaleda es un profesional con sentido de la proporción que modela en cera y su proceso acaba con el fundido en cobre, piezas que a lo largo de su carrera han sido expuestas en individuales y colectivas.
Por su parte Ricardo Sánchez Marcos, de profesión torero con trayectoria reconocida, pinta por vocación; y sus óleos y acuarelas recrean, desde una concepción realista, imágenes de su alrededor: el trajín en la dehesa, reses y caballos, las charcas y los riachuelos, así como el espectáculo de la corrida. Pinturas que, con las esculturas de Cobaleda, conforman en el Museo Taurino ésta exposición, “El Tormes se asoma al Pisuerga”, que se mostrará hasta el 6 de febrero.