Miércoles, 12 de enero de 2011

Exposición de los maestros de la fotografía Ruth Orkin y Morris Engel en la Sala San Benito de Valladolid

[Img #4558]La Sala Municipal de Exposiciones San Benito de Valladolid presenta la exposición retrospectiva de “Ruth Orkin + Morris Engel”, formada por mas de medio centenar de obras creadas por estos grandes maestros de la fotografía americana, y que se presenta en Valladolid por primera vez en Europa. La exposición puede contemplarse gracias a la colaboración de la Howard Greenberg Gallery de Nueva York, y Admira en Milán, ciudad que posteriormente presentará la muestra.

Y es que por primera vez esta retrospectiva pone a juntos a estos dos maestros de la fotografía y de la cinematografía internacional, Ruth Orkin y Morris Engel, compañeros en la vida y en el trabajo. Durante 30 años, trabajaron juntos y a menudo realizaron también sus proyectos artísticos por separado, pero siempre unidos por una sensibilidad común.

Ruth Orkin y Morris Engel documentaron la vida en la que los cambios en la Historia y en la sociedad se sucedían con un ritmo intenso. Ellos fueron parte integrante de esa época, ella moderna y determinada, él comprometido y audaz. Su novedosa investigación visual rompía los límites del lenguaje y de la emoción, tanto en fotografía como en cine.

A finales de los años ’40 se encontraron con la PhotoLeague, el templo de la fotografía social, el lugar por donde pasaban todos los grandes del momento, como Berenice Abbott, Margaret Bourke-White Paul Strand, o Walter Rosenblum. En esta Asociación independiente Morris Engel con 18 años, en 1936, aprendió la técnica fotográfica y con el tiempo se convierte en profesor. Ruth Orkin, llegada desde Hollywood, lo conoce mientras daba una conferencia quedándose prendada al instante. Se casaron en 1952, después de años de relación tanto personal como profesional.

Ambos realizaban instantáneas por las calles, recogiendo verdaderas escenas del teatro de la humanidad en el corazón vibrante de Nueva York que ofrecía continuos “espectáculos”. Sólo en los años ‘70 este tipo de fotografía documental encuentra un puesto digno en la Historia del Arte y del coleccionismo e, inevitablemente, a Orkin y Engel les tienen reservados un puesto de honor.

Ruth Orkin, hija de una atriz de cine mudo, había perseguido las celebridades desde pequeña para conseguir sus autógrafos. Más adelante trabajó en los estudios de la MGM como chica de los recados y, finalmente, descubrirá su pasión inmortalizando con su máquina fotográfica a estos protagonistas. Sus retratos fotográficos de estrellas del espectáculo son testimonios únicos de personajes que revelan también la persona que hay detrás de la máscara pública, porque Orkin sabía indagar con gran desenvoltura el universo más amplio y emocional. La profesión fotográfica dejaba también espacio para la investigación artística, como demuestra la famosa serie de fotografías hechas desde la ventana del apartamento que daba a Central Park, donde vivía con su marido y sus dos hijos.

Morris Engel, alumno del gran Paul Strand – quien lo iniciará en el lenguaje de la imagen en movimiento – construía arquitecturas perfectamente equilibradas con los sujetos que después recogía en la espontaneidad de las escenas de la vida cotidiana. La cuidada organización de los espacios en la composición de la fotografía consigue valorizar la individualidades y a sugerir, al mismo tiempo, las interrrelaciones con los otros sujetos. Esta dinámica se confirma en las panorámicas e color que realizó en los años ’80, cuando retoma la cámara fotográfica después de años de trabajar sólo con la cámara de cine.

Juntos, Ruth Orkin y Morris Engel, jugaron un papel fundamental en el panorama cinematográfico independiente de los años ’50 y juntos realizaron el “Pequeño Fugitivo” la primera película americana que, no fue grabada en los estudios de Hollywood sino en la calle y con un presupuesto irrisorio, pero que consigue repercusión internacional, llegando a un gran número de público y logrando premios de gran prestigio. La atrevida elección de utilizar una cámara de 35 mm consiguió lograr tomas frescas y ágiles que inspiraron a nuevas generaciones de directores. Francois Truffaut afirmó que sin esta película la Nouvelle Vague no hubiera existido.

A pesar de la existencia, desde 1985, de dos archivos separados que conservaban las obras de Ruth Orkin y Morris Engel, en 2006 Mary Ángel decidió crear el Orkin/Engel Film and Photo Archive, que por fin une y acerca el trabajo cinematográfico y fotográfico de ambos artistas.

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