Viernes, 16 de octubre de 2009
Toledo. En la sala de Caja de Guadalajara

Pirograbados de Pedro Velasco Ramos

[Img #1128]Calor y Conocimiento. En las arquitecturas y paisajes realizados por Pedro Velasco Ramos, la alta temperatura aplicada con inteligencia en un propósito, consigue alumbrar arte. Se trata de un proceso llamado pirograbado, dibujo "hecho a fuego" con un utensilio eléctrico que regula el calor para que la puntilla metálica señale, grabe, formas sobre diversos soportes -madera, cuero, papel, hueso o bambú-, consiguiéndose cuando a la destreza se suma talento y sensibilidad, recreaciones del mayor nivel artístico; porque lo que en principio puede considerarse labor artesanal alcanza, a base de ingenio y saber hacer, arte excelente. Y esa virtud se aprecia en la exposición de Pedro Velasco Ramos, abierta en Caja Guadalajara, sede de Toledo.

Pedro Velasco Ramos, natural de La Puebla de Montalbán (Toledo) ejerce su profesión de maestro de primera enseñanza, a la vez que cultiva desde su juventud el arte de la pirografía, donde ha sentado cátedra. Porque con su dibujo y sus marcas a partir de 'tostar" sobre la superficie de soportes de madera, consigue trazar un reportaje gráfico de edificios de su alrededor castellano-manchego, con un territorio alrededor habitado desde un remoto incierto; tierras de monasterios, conventos e iglesias, castillos y casas solariegas, de calles empedradas y fachadas de piedra, sin olvidar el tema Don Quijote. En 1997 presentó su primera individual en la Casa de la Cultura de La Puebla de Montalbán, después lo ha hecho en diversas ocasiones en diferentes espacios de Toledo, ciudad donde ahora presenta un conjunto de obra reciente hasta el 29 de octubre.
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