Domingo, 27 de marzo de 2011

Avilés, con el Centro Niemeyer, se abre al tercer sector

[Img #5605]Avilés fue un emporio industrial en tiempos de Planes de Desarrollo, cuando la producción siderúrgica aportaba solidez a una economía centrada en la explotación de los recursos mineros, y a su situación abierta a la mar cantábrica. Era la Asturias de Hunosa y de Ensidesa, de la construcción naval en Gijón, y de las pesquerías. Pero aquel empeño se frustró entre los años setenta y los ochenta, hasta el punto llegar a un alocado desmantelamiento sin que los gobernantes, ya en tiempo democrático, fuesen capaces de afrontar la necesaria reconversión y adaptar los potenciales adquiridos a las exigencias de cada momento. Y Avilés, como otras muchas ciudades españolas, acosó la falta de dinamismo político.

Hasta ahora que, con el Centro Niemeyer y el proyecto Isla de la Innovación del que se ocupará la Unión Temporal de Empresas, vinculadas al arquitecto británico Norman Foster, también como Oscar Niemeyer Premio Príncipe de Asturias, se oferta una diversidad cultural que situará a Avilés en el mapa de las ciudades donde la arquitectura, como continente, aparece siendo primer reclamo de unos contenidos permanentes y otros temporales.

El Centro Niemeyer con sus espectaculares edificios ha sido inaugurado oficialmente. No pudo, a sus 109 años de edad, asistir el arquitecto desde su Brasil natal; pero le ha representado su nieto Carlos Oscar Niemeyer quien leyó una carta en la que el arquitecto que lo ha diseñado, dice: “Comparto con vosotros la emoción de un momento único en mi trayectoria, porque es mi primer trabajo en España...”. Un trabajo llevado a término por un equipo de arquitectos comandado por Javier Blanco, que, con una inversión de 44 millones de euros, ha puesto en escena un centro que, dirigido por Natalio Grueso, desarrollará un amplio programa a iniciar el 14 de abril con una exposición titulada “La luz” del cineasta Carlos Saura.

El centro es un complejo de edificios habilitados para sus diversos cometidos, desde el auditorio, con capacidad para 961 espectadores, a salas de ensayo y talleres, cine, exposiciones... una oferta que procura abrir el camino a un tercer sector basado en la cultura y dentro de ella al turismo, con una cuenta de resultados capaz de transformar la ciudad a su nueva situación. La inauguración, en precampaña electoral, se ha hecho a bombo y platillo... pero de ese ruido quedará lo que realmente interesa: una arquitectura avanzada y la ilusión de abrir un nuevo horizonte.

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