Miércoles, 18 de mayo de 2011
Del 18 de mayo al 17 de julio de 2011

“Baltasar Lobo. 1910-1993” en el Paraninfo de la Universidad de Zaragoza

[Img #6187]Tras ser exhibida en el IVAM, llega a Zaragoza, al Paraninfo de la Universidad, la exposición “Baltasar Lobo. 1910-1993”. La muestra reúne un centenar de esculturas y dibujos, representativos de las distintas etapas de la obra escultórica de Baltasar Lobo, trabajos realizados entre los años 40 y 90 del siglo pasado, que ofrecen una perspectiva de un legado especialmente significativo. Sus esculturas de mediana y gran escala se caracterizan por las superficies perfectamente pulidas donde la luz se desliza y atraviesa el espacio corpóreo. Con el empleo de materiales como mármol, alabastro, granito, madera y bronce, el escultor orientó su creación al lenguaje de la abstracción, pero manteniendo la figura humana como eje central de sus realizaciones.

Fue un artista del exilio. Baltasar Lobo (Cerecinos de Campos (Zamora), 1910-París, 1993) se inició en un taller de imaginería religiosa de Valladolid, y en 1927 obtuvo una beca para ampliar su formación en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, de Madrid, estancia que aprovechó para practicar con dibujo y talla directa  en los talleres del Círculo de Bellas Artes, además de frecuentar el Museo Arqueológico donde descubrió el arte de los iberos, con sus formas simplificadas y ancestrales que se manifestaron desde ese momento en su trabajo, como síntesis de su concepción formal. Durante este tiempo de preparación se adentra en la tradición escultórica mediterránea como puede apreciarse en la presencia de los centauros y toros, originarios de la civilización minoica.

Durante la guerra civil militó en el bando perdedor, y ello le lleva al exilio en 1939. En Francia conoció a Picasso y pronto participa en la vida cultural de París; trabajó como ayudante en el taller de Henri Laurens, pero mantuvo su línea de acción personal con una escultura donde persiste el tema de la maternidad; obras, algunas de ellas, como la más monumental, la prevista para La Ciotat en 1947, pueden verse en esta muestra de Valencia, así como trabajos posteriores, “Selene”, 1957, o “El pájaro”, del mismo año. Mediado los cincuenta Baltasar Lobo expone dibujos en el Museo de Bellas Artes de Caracas, donde volvió en 1958; y su obra adquiere gran predicamento en Venezuela, donde se conserva una parte sustancial de su legado.

Baltasar Lobo ha tenido un eco continuado en España desde que en 1960 el Museo de Arte Moderno, de Madrid, presentara su primera exposición. Y en su Zamora natal se inauguró, en 1998, el Museo Baltasar Lobo, con dibujos, fotografías, útiles de trabajo y más de medio centenar de obras que el escultor realizó a lo largo de su trayectoria; ya, en 1984, en Ministerio de Cultura le había concedido el Premio Nacional de Artes Plásticas; y en 1985 recibió el Premio de Castilla y León de las Artes. Además, en el verano de 2009 se inauguró en Zamora, entre el castillo medieval y la catedral, el Centro de Arte Contemporáneo Baltasar Lobo en el que se muestran 69 obras que fueron donadas en su día por el artista y también por sus descendientes.

La exposición del escultor Baltasar Lobo en el Paraninfo de la Universidad de Zaragoza, comisariada por Consuelo Ciscar y Rafael Sierra, seguirá abierta al público hasta el 17 de julio de 2011.[Img #6188]

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