Miércoles, 25 de mayo de 2011

20 aniversario de la muerte de José Caballero

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[Img #6273]Fue un navegante en océanos encantados desde los que trazó una crónica que, tal vez, tuviese su introito cuando, siendo niño y estudiante de bachillerato, miraba desde los cerros de El Conquero, de su Huelva natal, al puerto y los caños de una orilla abierta a sus intuiciones. Porque José Caballero (1915) buscó más allá de las islas Saltes, la fuente de sus murmullos y se topó con el Atlántico mítico. Pintor, escenógrafo, grabador... un artista completo que al llegar a Madrid para estudiar ingeniería industrial, se topó con los maestros del Museo del Prado y frecuentó el estudio de su paisano Daniel Vázquez Díaz, encontrando la brújula necesaria para establecer su propia ruta artística. El 26 de mayo de 1991, tras múltiples singladuras, José Caballero se nos fue a la dimensión infinita de la memoria, dejándonos aquí, como patrimonio representativo, los instrumentos de sus aventuras, y una amplísima carta de navegación expresada en obras de arte.

Un día del año 1921 acompañó a su maestro Vázquez Díaz a la Residencia de Estudiantes para ayudarle en el montaje de “La Historia de un soldado de Stravinsky”. Y José Caballero se encontró como en su casa; conoció a residentes y personalidades del mundo literario y artístico con los que estableció una colaboración que fue esencial para su salida como autor plástico. Mundo intelectual de la Residencia, y de un Madrid donde la Escuela de Vallecas aparecía como un fresco impulso en la primera mitad de los años treinta. Amigos como García Lorca, Alberto Sánchez, Luis Buñuel, Torres-García, Pablo Neruda... En 1934 realiza el cartel de “Yerma” para su estreno en el Teatro Español; se integra en el Teatro “La Barraca” para el que hace su montaje “Las Almenas de Toro”, y José Caballero aparece como un escenógrafo de la más alta consideración.

Escenógrafo. Y dibujante festejado por su versión plástica del “Llanto por Ignacio Sánchez Mejia”, de Lorca, edición Cruz y Raya dirigida por José Bergamín; decorados para “Bodas de Sangre” en su estreno en Barcelona... Pero un día de julio, en 1936, la guerra civil le sorprende en Huelva. A su amigo García Lorca lo asesinaron en Granada... España ardía por los cuatro costados. Y José Caballero tuvo que hacer el servicio militar en la zona que le cogió, al igual que todos los contendientes de obligado cumplimiento. Y tras la guerra, años de desorientación cuando percibe que su mundo ya no es el mismo y siente la dispersión de sus amigos.

Regresa a Madrid y se gana la vida haciendo decorados para teatro, cine y escaparates. Colabora en revistas, hasta que en 1945 Eugenio d´Ors lo incluye en el Salón de los Once, de la Academia Breve... fue el año en que abre taller para dedicarse de lleno a navegar por parámetros de ilusiones contenidas, especialmente cuando conoce a Maria Fernanda Thomas de Carranza que se convierte en novia, esposa y sombra donde cobijarse. Dibuja, pinta, elabora grabados mientras va estableciendo encuentros y reencuentros. Participa en exposiciones representativas como “Arte Español”, Buenos Aires, en 1947; dos años después realiza un mural de 10 metros de lienzo para la Oficina de Turismo de España en Nueva York... y el mundo le abre sus puertas mientras que navega por el océano que le une a Neruda, y traza la ruta de las estrellas. Porque en su cosmografía poética se perciben olas que salpican, y signos de civilizaciones abiertas al entendimiento.

José Caballero fue uno de los artistas señeros de la segunda mitad del siglo XX, presente en las grandes ocasiones culturales de su tiempo, con obra en los más importantes museos y colecciones de todo el mundo. El mundo que sintió siendo un chaval en los cerros de El Conquero, de su Huelva natal, con marineros en la faena, y horizontes en un más allá que un día de mayo, de hace 20 años, traspasó para alcanzar dimensiones míticas.

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