Suscribimos la opinión de Antonio Bonet Correa, director de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Madrid, al señalar que “cuanto más miremos a América, más veremos lo que somos, lo que hemos sido y lo que debemos ser, no sólo en materia de estética. Es la plasmación del genio español mezclado con lo propio americano, la muestra de la universalidad del espíritu hispano”. Porque, pensamos, es una manera de encontrarse y apreciar que el ‘más allá’ acerca, cuando hay entendimiento y voluntad de nuevas singladuras rumbo al progreso.
Objetivo Hispanidad para lograr que el nuevo mundo abierto con la llave de las intercomunicaciones aúne los esfuerzos ya cubiertos y, a la vez, fortalezca estas posiciones de partida para mantener la dinámica adecuada hacia la consecución de una mejor manera de ser y de vivir. Unir -como sucede en Suiza, Estados Unidos o en la Commonwealt-, es dejar a un lado parcelaciones absurdas que se fundan en historietas mal contadas, adecuadas para una oligarquía política que buscan conseguir lo que nadie tuvo antes. Y sumar capitales humanos, recursos y talentos, de cara a resolver los problemas económicos que sufren los pueblos.
Ante la crisis humana y económica, que afecta al mundo entero, aunque cada Estado tenga características propias -cuando ha fallado la ONU con sus mil capillitas convertidas en comisiones de muy escasa productividad, la Humanidad precisa una hoja de ruta capaz de encarar tan graves problemas: las dictaduras de mandarines sin escrúpulos que convierte a los países en propiedades que transmiten a sus herederos; la corrupción política a muchos niveles; y la delincuencia económica más o menos legal, convierten al mundo en un lugar de prácticas inhumanas, donde el hambre mata tanto como la enfermedad, se emigra para sobrevivir y se sobrevive buscando un ‘milagro’.
Mapa poco grato en el que el Mundo Hispano tiene una gran parcela donde el verbo une. En un libro titulado “El Español, lengua global. La Economía”, editado por la Fundación Telefónica-Instituto Cervantes-Santillana, que recoge textos de José Luis García Delgado, José Antonio Alonso y Juan Carlos Jiménez, se informa de la importancia del idioma como factor económico en los negocios internacionales. “El español -ha dicho García Delgado- abre puertas y salta océanos y por ello debería formar parte de la política de Estado”.
Política de Estado en una España donde el Estado subvenciona la diferencia y deja que el idioma español, que es el común de todos los españoles, sea perseguido dentro del territorio nacional por gobiernos autonómico con mentalidad táifa. Idioma más hablado en las naciones americanas -mas 400 millones de hispanohablantes- que en España con una décima parte, pero que nuestros gobiernos débiles no sabe, o no quiere (por eso de lo moderno) que el español tenga sitio en la Unión Europea, siendo, como es, la segunda lengua europea tras el inglés. Español que ya en Estados Unidos se habla tanto como en España, con tendencia a incrementarse hasta tal punto que está llamado a convivir con el inglés en una realidad bilingüe que necesariamente tendrá su impacto en el mundo ‘global’.
España, como tantas otras naciones -Reino Unido, Alemania, Italia, Francia, Estados Unidos,...- es el resultado de una unión territorial a lo largo de las edades. En unas partiendo de estirpes nobles: reyes, condes o duques. En otras de una diversidad migratoria. Pero en todas se promueve la cooperación necesaria para, sumando posibilidades, llegar, mantenerse y seguir progresando. Por eso sería conveniente ‘repensar una Hispanidad’ no solo pensando en la Historia pasada, sino en un Presente que impulse el mejor de los futuros.