Fuente: Obra Social “la Caixa”
Viernes, 16 de septiembre de 2011
De la mano de la Obra Social “la Caixa”, en el marco del Festival de Cine de San Sebastián

"Federico Fellini. El circo de las ilusiones” en el Museo San Telmo

[Img #7331]Dentro de su programación cultural, la Obra Social “la Caixa” presta una atención preferente a las manifestaciones artísticas más contemporáneas, las propias de los siglos XX y XXI. En esta línea se enmarcan las exposiciones dedicadas a grandes nombres del mundo del cine, la forma artística más característica del siglo XX junto a la fotografía. Es el caso de Charles Chaplin o de Federico Fellini, uno de los artífices de la modernidad cinematográfica.

La exposición itinerante “Federico Fellini. El circo de las ilusiones” que ahora llega al Museo San Telmo de San Sebastián de la mano de la Obra Social “la Caixa”, propone al espectador descubrir el universo felliniano a través de imágenes. La muestra constituye un laboratorio visual que incluye más de cuatrocientas obras y en el que se propicia el diálogo entre las imágenes fijas y las imágenes animadas.

La exposición se articula en torno a cuatro grandes ámbitos, que presentan a Fellini a través de sus distintas obsesiones y sus fuentes de inspiración como materias primas de su proceso creativo. Así que no se trata de mostrar la obra del cineasta siguiendo un orden, estrictamente cronológico o filmográfico, se ha optado por analizar aquellos temas que fascinaron y obsesionaron a Fellini hasta el punto de que acabaron convirtiéndose en sus fuentes de inspiración, a partir de los que construyó los argumentos y las míticas escenas de sus filmes.

A los diecinueve años, Federico Fellini abandonaba Rímini para partir a la conquista de Roma. Inició su carrera trabajando como caricaturista para diversos periódicos satíricos, pero no tardó en lanzarse a escribir y, en la década de 1940, colaboró en la redacción de numerosos guiones de películas. Por ejemplo, trabajó junto a su amigo Roberto Rossellini en “Roma, ciudad abierta” (1945) antes de debutar como director con “Luces de variedades” (1950).

Algunos años más tarde, lograría el reconocimiento internacional gracias al Óscar que obtuvo por “La strada” (1954). A los cuarenta años, Fellini provocó una gran polémica con “La dolce vita” (1960). La Iglesia, que hasta entonces le había apoyado (considerándole incluso un cineasta católico), se indignó al estrenarse el filme, que tachó de decadente y blasfemo.

Fellini continuó su carrera de forma totalmente libre, al margen de las tendencias. Alteró las reglas de la narración, deconstruyó el relato, reinterpretó el cine. La película “8 ½” (1963) supuso un nuevo giro: sus cuestionamientos sobre la creación y su reflexión sobre el cine le llevaron a superar las fronteras de lo real para explorar el mundo de lo imaginario. Los recuerdos de infancia, el inconsciente y los sueños empezaron a tomar relevancia en su obra. Su biografía continuó siendo uno de sus temas recurrentes, pero a partir de ahí no dudó en interpretar su propio papel (“Apuntes de un director”, “Los clowns”, “Roma”, “Entrevista”).

La muestra “Federico Fellini. El circo de las ilusiones”, comisariada por Sam Stourdzé, puede verse en el Museo San Telmo de Donostia (Plaza Zuloaga, 1) del 12 de septiembre al 13 de noviembre de 2011.

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