14-10-2011
Barcelona

“Miró: la escalera de escape”. La Fundación Joan Miró expone el compromiso ético del artista

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[Img #7644]Tras una primera etapa en la Tate Modern, de Londres, la exposición “Joan Miró: la escalera de caracol” se presenta en la Fundación Joan Miró, de Barcelona, de donde pasará el año que viene a la National Gallery de Washington; retrospectiva patrocinada por la Fundación BBVA que se abre con el cuadro “La Masía” realizado por el artista catalán a principio de los años veinte, durante una estancia en Montroig donde Miró (Barcelona, 1893 - Palma, 1983) -tras su primera experiencia en París donde conoció a Tzara y Max Jacob, y respiró el clima del Grupo de la rue Blomet- retorna a España, y en la provincia de Tarragona se encuentra con la naturaleza en un mundo rural de subsistencia y ensoñaciones: la casa, la tierra, el árbol... hasta el color.

La exposición, comisariada por Matthew Gale y Marko Daniel, con el asesoramiento de Rosa Maria Malet, directora de la Fundación Joan Miró, de Barcelona, quien señala que la muestra refleja las características de ‘una persona con los conceptos claros, que no actuaba por un dictado político sino por convencimiento ético’, destaca en sus 176 obras, piezas que fueron instantes de compromisos marcados más por sus ideas y sentimientos personales que por ideologías a modo de dogmas. Era un artista con los pies hincados en la tierra donde siente hasta la respiración labriega. Y levantando la vista trazaba sus cosmologías.

Y ahí quedan “Cabeza de payés catalán”, de 1924-1925, y su cabeza, su mente, en la inmensidad que imaginaba. En ese espacio intermedio, Joan Miró no podía sustraerse al influjo de las circunstancias. Durante la guerra civil española permaneció en Francia; participó en la Exposición Internacional de París, Pabellón de España, con un cartel: “Aidez l´Espagne” que sirvió para recabar fondos para la causa republicana. Pero Alemania invade Francia y Miró retorna, estableciéndose en Palma de Mallorca, tierra de su mujer, Pilar. Y en la isla trabaja, aislado y en el mundo, ahonda en las técnicas gráficas y en la cerámica, para llegar a la escultura... desde su vena de dibujante y pintor.

Cuando el régimen de Franco se cuartea, Miró señala la represión en obras como “Mayo 68”, “Tela quemada II” de 1973 y “La esperanza de un condenado a muerte”, de 1974, año en que se consumó la sentencia de Puig Antich... Sin embargo, Joan Miró no fue un artista marcado por las ideologías y los compromisos; era un pragmático en su trayecto profesional, respetado dentro y fuera de España, y valorado en todas partes donde se le considera uno de los grandes maestros del siglo XX.

Esta exposición que llega de Londres y terminará del 8 de mayo al 12 de agosto en Washington, estará en Barcelona, Fundación Joan Miró, hasta el 25 de marzo de 2012.[Img #7645]

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