Hojeando el catálogo de la próxima subasta de Ansorena, a celebrar en Madrid el próximo 10 de noviembre, y a tenor de los precios de salida, uno piensa que -en la situación económica que soportan las comunidades europeas y americanas, originada por una oligarquía político-sindical que succiona los mejores recursos que debieran destinarse al desarrollo económico y a las expectativas de las gentes-, la compra de arte es una inversión rentable para quienes busquen enriquecer sus colecciones o simplemente mantener este valor patrimonial hasta que se produzca el esperado ciclo de recuperación.
Porque en la oferta nos encontramos con piezas propias de museos principales, realizadas por maestros de las escuelas europeas de los siglos XV al XVII, y otros posteriores con piezas representativas de cada tiempo, hasta ahora. Ofertas de pinturas estelares como el óleo sobre tabla “Jugando a los bolos”, de 36 x 51 centímetros, de David Tiniers II el Joven (Amberes 1610-Bruselas 1690), ofertado en 29.000 euros. En este grupo hay que considerar el bodegón pintado al óleo sobre lienzo por Georg Fledel (Olmütz 1563-Francfurt 1638), con 150.000 euros de salida. Cotización inicial que iguala a la del óleo “Guitarra española” de Óscar Domínguez, y son superadas por la del cuadro “Mis petjades”, técnica mixta sobre lienzo de Antoni Tàpies que marca la oferta más alta, 155.000 euros.
Pero en esta subasta el arte de los siglos XVI y XVII tiene una gran presencia, con obras artistas como Jan Fyt, autor de un impresionante “Bodegón con perro, gatos y presas”, óleo que parte de 60.000 euros; o el “Jarrón con bouquet de flores” de la italiana Margarita Caffi, ofertado en 30.000; la “Resurrección de Cristo”, siglo XV, del Maestro de San Ildefonso”, que sale a puja con 50.000 euros... además de otros autores de primer nivel, entre ellos Frans Francken II con dos obras.
Y siguen los tiempos hasta llegar al siglo XXI, con lotes singulares de artistas como Lucas Velázquez, Sorolla, Ramón Casas, Eliseo Meifren, Jiménez Aranda, Moreno Carbonero... Luis Seoane, Tharrats, Pancho Cossio, Guinovart o Ramón Gaya, hasta 472 lotes donde hay tantas sorpresas como ocasiones para invertir por las razones que sean.